El basural de Ushuaia fue señalado por medios nacionales e internacionales como uno de los puntos bajo observación en la investigación por el brote detectado en el crucero MV Hondius. Desde Tierra del Fuego lo descartaron: “La posibilidad de que se haya producido aquí es prácticamente nula”.

El brote de hantavirus detectado en el crucero MV Hondius, que zarpó desde Ushuaia el 1° de abril, puso a Tierra del Fuego bajo la atención de una investigación sanitaria con alcance internacional. En ese contexto, el basural de Ushuaia quedó bajo sospecha a partir de publicaciones de medios nacionales e internacionales, que lo señalaron como uno de los posibles puntos de interés dentro del rastreo epidemiológico.
Hasta ahora no existe una confirmación oficial que ubique al relleno sanitario como origen del contagio. Lo que sí informó el Ministerio de Salud de la Nación es que equipos técnicos del ANLIS-Malbrán se trasladarían a Ushuaia para realizar operativos de captura y análisis de roedores en áreas vinculadas al recorrido de los casos, con el objetivo de detectar una posible presencia del virus en reservorios naturales.
El caso generó preocupación por su gravedad y por la circulación internacional de pasajeros. De acuerdo con los reportes difundidos en las últimas horas, el brote suma ocho casos detectados y tres fallecimientos. La variante identificada corresponde al hantavirus Andes, una cepa asociada a roedores silvestres y considerada especialmente delicada porque puede transmitirse entre personas en situaciones excepcionales.
Según publicaron medios internacionales, científicos y médicos advirtieron que los recortes presupuestarios del Gobierno nacional pueden complicar la vigilancia epidemiológica y cuestionaron la salida de Argentina de la Organización Mundial de la Salud. El director del organismo, Tedros Adhanom Ghebreyesus, pidió reconsiderar esa decisión, mientras el Gobierno respondió que la OMS “vuelve a anteponer la política a la evidencia” y busca condicionar una decisión soberana del país.
Desde el Gobierno de Tierra del Fuego, en tanto, rechazaron que los contagios se hayan producido en la provincia. El director de Epidemiología y Salud Ambiental, Juan Petrina, sostuvo que la posibilidad de un contagio local es “prácticamente nula” y recordó que el territorio fueguino no registra antecedentes de hantavirus desde que la enfermedad fue incorporada al sistema nacional de notificación obligatoria, en 1996.
Petrina explicó que, según la información oficial remitida por organismos nacionales e internacionales, la pareja inicialmente afectada ingresó a Ushuaia la tarde del 29 de marzo, mientras que la embarcación zarpó el 1° de abril. Es decir, permanecieron apenas dos días en la ciudad antes de embarcar.
El funcionario precisó además que el inicio de síntomas del primer caso fue reportado el 6 de abril, mientras que el período de incubación del hantavirus oscila entre dos y tres semanas y puede extenderse hasta 45 días. Para el Ministerio de Salud fueguino, esos tiempos no son compatibles con una infección producida durante la breve estadía en Ushuaia.
“Los tiempos no son compatibles con un contagio producido en Tierra del Fuego ni tampoco con contagios en tierra. Cuando la persona comenzó a cursar el período de transmisibilidad ya se encontraba a bordo del barco. No dan los cálculos para sostener que la infección se haya producido aquí, porque la incubación sería extremadamente corta”, afirmó Petrina.
El director de Epidemiología también aclaró que no existe evidencia oficial que confirme versiones sobre supuestas actividades de riesgo realizadas por los pasajeros durante su estadía en Ushuaia. “No pudimos corroborar ninguna de esas versiones y, aun si hubiesen ocurrido, tampoco coinciden los plazos biológicos para explicar un contagio local”, indicó.
Petrina remarcó además que los registros históricos de Ushuaia, Río Grande y Tolhuin continúan marcando cero casos. Esa situación, sostuvo, se mantiene hasta la semana epidemiológica actual.
A ese escenario se suma que Santa Cruz, provincia limítrofe con Tierra del Fuego, no presenta casos desde hace siete años, y que las características insulares del territorio fueguino constituyen una barrera natural para el ingreso de especies reservorio del virus. “Se dan demasiados factores epidemiológicos y ambientales para sostener con firmeza el estado sanitario que tiene la provincia”, explicó.
La investigación epidemiológica continúa bajo la órbita del Ministerio de Salud de la Nación, en articulación con organismos internacionales, mientras Tierra del Fuego asegura que seguirá aportando la información disponible. En paralelo, el Gobierno provincial busca llevar tranquilidad a residentes, visitantes y al sector turístico frente a una hipótesis que, por ahora, no fue confirmada oficialmente.
“Desde Tierra del Fuego llevamos tranquilidad a la comunidad y a quienes visitan la provincia. La posibilidad de que este contagio se haya producido aquí es prácticamente nula”, concluyó Petrina.
Crédito de la foto de portada: Abel Sberna