En Perito Moreno, una propuesta de Parque Patagonia invita a vecinos a salir a campo para conocer al puma desde cerca, en una experiencia que combina ciencia, comunidad y nuevas formas de mirar la estepa.
En el noroeste de Santa Cruz, el día empieza despacio. Mate en mano, charla compartida y un mapa abierto sobre la mesa del centro de informes de Parque Patagonia. No es una excursión más, es el inicio de una experiencia que propone la novedad de salir a buscar pumas. Pero con otros ojos.
“Nos encontramos con los vecinos en el centro de informes, arrancamos con unos mates, charlamos y mostramos cómo funciona el monitoreo. Cuando vemos dónde están los individuos, salimos a campo”, cuenta José Bonomi, parte del equipo de conservación. A partir de ahí, el grupo se adentra en la estepa con la certeza de que vivirán una experiencia que transforma.

Antes de ver al puma, hay que aprender a buscarlo. Y eso implica tiempo, paciencia y lectura del terreno, explica José. “Hay días más difíciles, en lugares de acceso complejo o con condiciones climáticas que obligan a abandonar la búsqueda”. El clima, el relieve y hasta el comportamiento del animal definen el ritmo de la jornada.
Lejos de una lógica turística, lo que sucede en esas salidas tiene más que ver más con entender, que con encontrar. El grupo avanza atento, en silencio, compartiendo indicios, escuchando la antena, mirando el paisaje con otros códigos. Todo eso también construye la experiencia.
Cuando finalmente aparece… Es el puma quien marca el ritmo. “Muchas veces los encontramos en sus momentos de descanso. Ellos también nos observan, son curiosos. A veces se quedan y otras siguen su camino”.
No hay acercamientos invasivos durante el avistamiento, la distancia se mantiene y el silencio se vuelve rey. En ese instante, más que ver, se observa. Y en esa diferencia se juega gran parte de la experiencia.
“Cada puma tiene una personalidad distinta y se comporta diferente al momento de ser avistado”, agrega. Esa singularidad rompe con la idea de una especie uniforme y permite comprender al animal desde otro lugar.


Una experiencia que busca involucrar
Detrás de estas salida hay una decisión más amplia. “Esta idea nace con la intención de que vecinos y vecinas de las comunidades cercanas al parque puedan participar, compartir el trabajo que realizamos y conocer esta especie clave”, explica Rocío Navarro, del equipo de Parque Patagonia.
Durante el verano, las salidas se organizaron una vez por mes, con grupos reducidos para compartir el trabajo de conservación con quienes viven en la zona. “El cuidado de la naturaleza no tiene que quedar limitado a especialistas o técnicos, sino que tiene que ser compartido con las personas que viven acá”.
En ese sentido, la experiencia propone observar fauna, pero también invita a comprender cómo se monitorea, cómo se toman decisiones y qué implica convivir con especies como el puma en un ambiente sano.
El momento en que la mirada se transforma
Para muchas de las personas que participan, el puma era hasta ese momento una idea, un relato, un comentario. “Antes se lo veía como un animal peligroso o quizás hasta problemático. Con esta experiencia, esa mirada cambia. Se entiende su rol en el ecosistema y se descubre su belleza”, dice José.

Rocío suma otra dimensión a ese proceso. “Involucrar a los vecinos en estas experiencias también fortalece el sentido de pertenencia y permite construir una base social que haga posible que el cuidado de la naturaleza sea sostenible en el tiempo”.
Además de acercar a la gente al puma, la experiencia también acerca a las personas entre sí. En ese intercambio, todos aprenden. “Es muy enriquecedor compartir con gente de distintos ámbitos. Aparecen preguntas y miradas que nos hacen repensar nuestro propio trabajo”, señala José. Y aparecen historias y saberes que también enriquecen al equipo.
Al final del día, quienes vuelven a Perito Moreno regresan con algo distinto. Una forma nueva de mirar la estepa, de entender lo que la habita y de sentirse parte y descubrir que salir a buscar al puma no es solo encontrarlo, sino también aprender a verlo.