El Gobierno de Tierra del Fuego, a través del secretario Andrés Dachary, cuestionó que la Universidad Nacional de Mar del Plata sostenga la candidatura del ex militar británico Geoffrey Cardozo al Premio Nobel de la Paz. En una nota dirigida a la rectora Mónica Biasone, expresó “profunda preocupación institucional” por considerar que la postulación desconoce el contexto de la Cuestión Malvinas y afecta la memoria de los caídos; el pronunciamiento cuenta con el acompañamiento de los centros de veteranos de Ushuaia y Río Grande. “La memoria y la soberanía no son negociables”.


El secretario de Malvinas, Antártida, Islas del Atlántico Sur y Asuntos Internacionales de Tierra del Fuego, Andrés Dachary, hizo público el rechazo del Gobierno provincial a la decisión de la Universidad Nacional de Mar del Plata de persistir en la postulación del ex militar británico Geoffrey Cardozo al Premio Nobel de la Paz.

La postura fue formalizada mediante una nota dirigida a la rectora de esa casa de estudios, C.P. Mónica Biasone, donde se plantea la preocupación oficial ante una candidatura que, según Dachary, “desconoce el contexto histórico, jurídico y político de la Cuestión de las Islas Malvinas y afecta la memoria de quienes dieron su vida por la Patria”.

“El accionar del señor Cardozo no puede analizarse como un gesto individual de altruismo, sino como el cumplimiento de órdenes del Ministerio de Defensa británico en el marco de una ocupación ilegítima. Pretender descontextualizar esos hechos implica diluir responsabilidades estatales y relativizar la dimensión colonial del conflicto”, sostuvo el Secretario.

El pronunciamiento del gobierno provincial cuenta, además, con el acompañamiento de los presidentes de los Centros de Veteranos de Guerra de Malvinas de Ushuaia y Río Grande, quienes adhirieron a la presentación en representación de los excombatientes de la provincia.

En ese marco, Dachary señaló que avanzar con una candidatura de este tipo sin un ámbito de diálogo y consenso con veteranos y familiares constituye “una decisión institucional imprudente, que lesiona consensos básicos de la política de Estado en torno a la Causa Malvinas”.

Por último, advirtió sobre el riesgo de “desnaturalizar el reclamo soberano argentino bajo discursos de reconciliación que terminan equiparando a la fuerza ocupante con quienes defendieron el territorio nacional”, y concluyó: “La paz no puede convertirse en un rótulo que legitime el statu quo de una ocupación colonial. La memoria y la soberanía no son negociables”.

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