Tras la clausura preventiva del muelle secundario de catamaranes, Ángel Brisighelli, titular de Rumbo Sur, planteó en diálogo con FINNOVA la necesidad de una reparación de emergencia y de un proyecto integral para la infraestructura portuaria. “El problema no es la falta de diálogo, el problema es que hablamos mucho pero no aparecen soluciones”.

La Administración Nacional de Puertos y Navegación dispuso la clausura preventiva del muelle secundario de catamaranes del puerto de Ushuaia, Tierra del Fuego AIAS, tras detectar un deterioro estructural que representaba un riesgo para pasajeros, tripulaciones y trabajadores. Para conocer la perspectiva del sector privado sobre este escenario, FINNOVA conversó con Ángel Brisighelli, titular de Rumbo Sur, en el marco de su seguimiento de la infraestructura antártica y portuaria de la provincia.
Un deterioro que arrastra desde 2012
Brisighelli explicó que la clausura respondió a un deterioro real: “el muelle tiene un deterioro real, es decir, hubo una tormenta muy fuerte a mediados de abril y eso cortó las columnas del muelle, que estaban todas podridas y corroídas, y el muelle está literalmente, la parte final del muelle está literalmente en el aire”.
Según su relato, el primer antecedente de deterioro se remonta a 2012, cuando una tormenta rompió un segundo muelle auxiliar que nunca fue reparado. El verano pasado se desarmó otro muelle, el que utilizaban originalmente los guardacostas: “hace 15 años atrás el puerto de Ushuaia tenía dos muelles auxiliares para embarcaciones menores y ahora no tiene ninguno”.
Proyectos que no pasaron del papel
El entrevistado señaló que el sector privado presentó en las últimas dos décadas cuatro proyectos de construcción de terminales de pasajeros y muelles, sin que ninguno avanzara: “nunca nos dieron cabida a avanzar con esos proyectos”.
Sobre la respuesta institucional histórica a estos planteos, describió: “la respuesta a ese tipo de planteos termina siendo una carpeta con un proyecto espectacular […] pero no pasan de los papeles […] en proyectos hay una caja llena, pero soluciones en 25 años no se hicieron, no se tomó ninguna”.
Sin lugar para las embarcaciones menores en la próxima temporada
De cara al verano, Brisighelli estimó una demanda de hasta 2.500 pasajeros diarios para las navegaciones turísticas locales.
Con el muelle de catamaranes fuera de servicio y sectores del muelle principal restringidos por falta de mantenimiento en sus defensas, advirtió que las embarcaciones menores quedarán en desventaja frente a la demanda de amarre de embarcaciones de mayor porte: “hoy no tiene el puerto, no tiene ninguna solución, no tiene ninguna alternativa sobre dónde va a acomodar los siete barcos que había amarrados en ese muelle”.
Obras prioritarias para los próximos 20 años
Consultado sobre las obras necesarias a largo plazo, Brisighelli priorizó tres ejes: la ampliación del espigón principal en unos 200 metros, el desarrollo de un área específica para embarcaciones menores, y una terminal de pasajeros dimensionada para ese segmento.
Agregó una cuarta consideración vinculada al desarrollo de la ciudad: “conseguir poder desarrollar un puerto secundario para operaciones de carga y sacar toda la operación de carga del centro de la ciudad”.
El sector privado, dispuesto a invertir
Sobre la posibilidad de esquemas de inversión o concesión, el titular de Rumbo Sur fue enfático: “si tuviera la posibilidad, si estuviera abierto el juego para que nosotros pudiéramos hacer las obras que en 20 años el Estado no las hizo, las estaríamos haciendo sin ninguna duda”.
Diálogo permanente, soluciones pendientes
Brisighelli distinguió el vínculo institucional del resultado concreto: “el diálogo es bueno, nosotros tenemos el permanente diálogo […] todas las semanas con ellos, buscándola a ver cómo ayudar en las soluciones. El problema no es la falta de diálogo, el problema es que hablamos mucho pero no aparecen soluciones”.
Remarcó además que las decisiones quedan centralizadas fuera de la provincia: “las decisiones están aparentemente centralizadas en Buenos Aires […] y en Buenos Aires alguien toma una decisión, alguien que no sabemos quién es”.
Dos soluciones, dos plazos
Para el corto plazo, Brisighelli planteó la necesidad de “una reparación de emergencia para que el puerto o el muelle pueda operar este verano, pero eso es un parche”.
Para el mediano plazo, señaló la necesidad de “un proyecto integral donde tiene que hacerse una obra de muelles nuevos […] construir un segundo espigón […] para operar los barcos ahí, que una vez que se esté construido, mover los barcos, desarmar este muelle […] y construir un muelle nuevo”.
Cerró con una advertencia sobre los tiempos: “necesitamos una [solución] en el corto plazo que nos permita decir cómo vamos a estar operando a fines de octubre, porque […] los catamaranes que van a estar amarrados ahí en el muelle principal, que son cuatro barcos, los van a echar de ahí y nadie sabe a dónde”.
El caso del muelle de catamaranes de Ushuaia se inscribe en el seguimiento que FINNOVA realiza sobre la infraestructura antártica y portuaria de Tierra del Fuego AIAS, en el marco de su eje de trabajo sobre Ushuaia como hub logístico y científico antártico.
La fundación continúa relevando, a través de su Monitor y de instancias como el Congreso Antártico, los desafíos de infraestructura que condicionan la consolidación de la ciudad como puerta de entrada al continente antártico.