Con casi 100 kilómetros de senderos, refugios de montaña y paisajes que cambian con cada estación, el Parque Nacional Perito Moreno ofrece una experiencia única para quienes buscan conectar con la naturaleza en su estado más puro.
Después de caminar durante horas entre montañas, lagos de un intenso color turquesa y algunos de los paisajes más intactos de la Patagonia, el día no termina con el regreso a un hotel ni con la señal de un teléfono celular. En el Parque Nacional Perito Moreno, ubicado en el noroeste de Santa Cruz, muchas veces el mejor momento llega cuando se enciende la salamandra de un refugio de montaña, se prepara un mate y el silencio se adueña por completo del paisaje.

Creado en 1937, el Parque Nacional Perito Moreno es uno de los parques nacionales más aislados de la Argentina. Ubicado en el noroeste de Santa Cruz, protege una de las áreas mejor conservadas de la Patagonia, con lagos libres de especies exóticas, casi 100 kilómetros de senderos y una experiencia de montaña que invita a recorrer el territorio a otro ritmo.
“Parece que estás realmente solo en la Patagonia profunda. Ese es el desafío y, al mismo tiempo, lo más lindo que tiene este lugar”, resume Manuel Crosta, intendente del área protegida.
Un paisaje que cambia con cada estación
Cada estación transforma el paisaje y convierte al parque en un lugar distinto. El paisaje cambia constantemente con el clima, la época del año e incluso con el momento del día. “Todo el parque es hermoso y cada vez que volvés a recorrerlo te sorprende. Cambian los colores, los aromas y se contemplan cosas nuevas todo el tiempo. Son muchos los lugares para elegir, aunque la base del cerro San Lorenzo y la Laguna de los Témpanos son, sin dudas, una de las grandes postales del parque”, cuenta.
Pero si el paisaje sorprende, la fauna también deja recuerdos difíciles de olvidar
Manuel todavía recuerda la primera vez que ingresó al parque. “Me recibieron los cóndores. Era un día de mucho viento y ver cómo esas aves enormes desafiaban las ráfagas fue impresionante. Fue la primera imagen que me llevé del parque”, recuerda. Aunque en el parque también habitan pumas, guanacos, choiques y otras especies emblemáticas de la Patagonia, esa bienvenida desde el cielo quedó grabada en su memoria como una postal imborrable.



Senderos para descubrir la Patagonia profunda
Recorrer el Parque Nacional Perito Moreno también implica aceptar que la montaña impone sus propios tiempos. Con casi 100 kilómetros de senderos, la propuesta incluye recorridos de distintas dificultades. Algunos pueden realizarse en una jornada, mientras que otros demandan dos o más días de caminata.
“Los senderos están preparados para el tránsito de personas, con puentes, escalones y cruces señalizados donde hace falta. La dificultad está dada por las distancias y por el clima. Acá puede nevar incluso en pleno verano, por eso siempre insistimos en que quienes nos visitan planifiquen la salida y respeten las recomendaciones”, explica Manuel.
Lejos de ser un destino exclusivo para montañistas experimentados, el parque también recibe cada año a estudiantes que participan de programas de trekking organizados junto a escuelas de Santa Cruz. “Los chicos se van maravillados con lo que descubren acá”, cuenta el intendente.

Una noche en el refugio
Después de una jornada de caminata, los refugios de montaña marcan un cambio de ritmo. Construidos en puntos estratégicos de los senderos, fueron pensados para que los visitantes puedan descansar y continuar la travesía al día siguiente. Son espacios sencillos, calefaccionados con salamandra y preparados para recibir grupos pequeños en plena naturaleza.
Pero, según Manuel, la experiencia va mucho más allá del descanso. “Los refugios son de uso compartido. Muchas veces distintos grupos terminan pasando la noche juntos y se genera un clima muy lindo. El amante del trekking y la montaña suele ser una persona muy solidaria, así que se conocen en el camino y comparten la experiencia”, cuenta.



Cuando cae la tarde, el fuego de la salamandra ayuda a secar la ropa y a combatir las bajas temperaturas. Afuera queda la inmensidad del parque; adentro, un mate caliente, una charla entre caminantes o simplemente el silencio.
“Después de haber transitado la senda, llegar al refugio, tomar unos mates tranquilos, calentito, contemplando la naturaleza… no tiene precio. Dormir ahí, con ese silencio, es mágico”, resume Manuel.
Afuera, el viento sigue recorriendo las montañas. Adentro, una salamandra encendida, un mate entre las manos y el silencio. En el Parque Nacional Perito Moreno, muchas veces el mejor recuerdo del viaje empieza justamente cuando termina la caminata.
IMPORTANTE: Antes de emprender el viaje, consultar el estado de los caminos y las condiciones meteorológicas; gestionar las reservas para refugios o áreas de acampe; y llevar combustible, abrigo y provisiones suficientes.
Para más información @parquenacionalperitomoreno
