El corredor conecta más de 400 kilómetros de costa en Chubut y busca ampliar el turismo marino más allá de la temporada clásica de avistajes. “El visitante no viene a buscar un espectáculo programado, sino a descubrir un ecosistema vivo y dinámico”, dijo la guía Viviana López.

La costa de Chubut empieza a ganar volumen como destino de naturaleza durante todo el año. La presencia de distintas especies de ballenas, el fortalecimiento de áreas protegidas y el crecimiento de nuevas excursiones náuticas impulsan una propuesta que une conservación, turismo y desarrollo local.


El eje de esta estrategia es la Ruta Patagonia Azul, un corredor turístico de más de 400 kilómetros que recorre la costa entre Rawson, Playa Unión, Trelew, Camarones, Bahía Bustamante, Comodoro Rivadavia y Rada Tilly. A lo largo del trayecto, la estepa y el mar se cruzan con algunos de los ecosistemas más valiosos de la Argentina, desde Punta Tombo hasta Rocas Coloradas.

El mar como protagonista

La provincia busca convertir ese patrimonio natural en una herramienta de desarrollo para las comunidades costeras. Nadia Bravo explicó que Chubut promueve el turismo de naturaleza como un eje para diversificar la matriz productiva y sostener un crecimiento vinculado a la conservación.

En ese marco, destacó la creación del Parque Provincial Patagonia Azul, que protege casi 300 mil hectáreas de ambientes marinos y costeros. Se trata de un área clave para especies como la ballena sei, la ballena jorobada, lobos marinos y aves costeras.

Excursión náutica de avistaje de fauna marina en la costa de Chubut


La presencia de distintos cetáceos a lo largo del corredor permite pensar en una oferta de fauna marina durante los doce meses. Entre junio y diciembre, la ballena franca domina las aguas de Península Valdés. Luego, entre diciembre y marzo, la ballena jorobada gana protagonismo en el área de Patagonia Azul. El ciclo se completa entre febrero y mayo, cuando la ballena sei llega a las costas de Comodoro Rivadavia y Rada Tilly.

Para gestionar un territorio de esta escala, Bravo remarcó la importancia de articular el trabajo entre organismos públicos, municipios, fundaciones, propietarios de campos y prestadores turísticos. También señaló a Camarones como una cabecera natural de la Ruta Azul por su ubicación y su vínculo directo con el mar.

Los equipos técnicos avanzan actualmente en la formulación del plan de manejo del Parque Provincial Patagonia Azul. Según Bravo, ese documento permitirá contar con una herramienta de planificación y gestión compartida con todos los actores involucrados.

Conservación y desarrollo

El crecimiento de la infraestructura turística acompaña ese proceso. La iniciativa provincial se complementa con proyectos conjuntos entre el Gobierno del Chubut y la Fundación Rewilding Argentina, con el objetivo de incorporar al sistema de conservación la Estancia San Miguel, donde funcionará el futuro Portal Isla Tova.

En ese sector de la costa se proyectan mejoras en la accesibilidad, la instalación de campings, nuevos servicios para visitantes y equipamiento para guardafaunas. La intención es ordenar el uso turístico y evitar que el crecimiento de la actividad afecte el equilibrio de un ecosistema frágil.

Camarones y la Patagonia auténtica

Camarones ocupa un lugar central dentro de la Ruta Azul. Viviana López, guía de la empresa local Viento Azul, sostuvo que el pueblo funciona como puerta de entrada a uno de los ecosistemas marinos más ricos y mejor conservados de la región.

Navegar desde sus costas implica ingresar a un territorio agreste, donde la experiencia cambia según la época del año y la presencia de distintas especies. “El visitante no viene a buscar un espectáculo programado, sino a descubrir un ecosistema vivo y dinámico”, afirmó López.

Calendario de Ballenas en la costa de Chubut, dentro del corredor turístico de la Ruta Azul


La guía remarcó que las salidas permiten vivir una Patagonia marcada por el silencio, el respeto y el contacto directo con el entorno. También señaló que los turistas llegan cada vez más interesados en comprender los ecosistemas y en establecer un vínculo real con las comunidades locales.

“Lo más valioso es que este crecimiento no ha significado dejar de ser quienes somos”, subrayó López. Para la referente de Viento Azul, Camarones logró potenciar sus oportunidades sin perder su perfil de pueblo hospitalario y profundamente ligado al mar.

Navegar el Golfo San Jorge

El extremo sur del corredor también empieza a mostrar una nueva dinámica turística. En Comodoro Rivadavia, una ciudad que históricamente miró su costa desde la orilla, comenzaron a consolidarse excursiones náuticas para observar fauna marina en el Golfo San Jorge.

Habitantes del Mar es el primer grupo de prestadores náuticos habilitados en Comodoro para ofrecer salidas de avistaje de fauna y navegación. Humberto Maturana, cara visible del proyecto, contó que comenzaron a operar en octubre de 2025 y que la respuesta del público superó las expectativas iniciales.

Las excursiones duran alrededor de una hora y media y dependen de las condiciones climáticas. La coordinación se realiza a través de redes sociales y, según Maturana, ya reciben visitantes de distintos puntos del país y del exterior.

Al alejarse de la costa, el golfo revela una diversidad de vida silvestre que sorprende a muchos viajeros. “Los visitantes no pueden creer la variedad de especies que logran avistar en una sola navegación”, destacó.

La nueva oferta náutica suma otro atractivo al sur de Chubut y refuerza el potencial de la Ruta Azul como destino marino de la Patagonia. Con ballenas en distintos momentos del año, áreas protegidas y comunidades costeras cada vez más involucradas, la provincia busca ampliar su calendario turístico sin perder de vista la conservación del territorio.

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