En diálogo con El Rompehielos, el intendente Martín Perez habló sobre su reciente libro Territorios del Futuro y ubicó a Tierra del Fuego en el centro de la discusión sobre Malvinas, Antártida, Atlántico Sur, industria y soberanía. En medio de despidos y tensión sobre el régimen fueguino, advirtió que “los territorios que no tienen proyecto quedarán subordinados”.
Río Grande sabe que Malvinas no empieza ni termina cada 2 de abril. La ciudad construyó una parte profunda de su identidad alrededor de esa causa, pero también alrededor del trabajo, la industria, el arraigo y la presencia argentina en uno de los puntos más sensibles del mapa nacional.

La presentación de Territorios del Futuro. Atlántico Sur y Antártida, el libro que Martín Perez llevó a la Feria del Libro, aparece no sólo como una publicación institucional. También es una forma de intervenir en una discusión que para Tierra del Fuego resulta central: qué lugar ocupa el sur en el proyecto nacional.
En diálogo con El Rompehielos, el intendente de Río Grande sostuvo que la Argentina no puede pensar Malvinas, la Antártida y el Atlántico Sur sin pensar al mismo tiempo el trabajo, la producción, el conocimiento y la presencia efectiva del Estado en Tierra del Fuego.
La entrevista se da en un presente de crisis pronunciada para la provincia, con despidos, caída de la actividad, incertidumbre en las fábricas y una discusión nacional cada vez más tensa sobre el régimen de promoción industrial fueguino. Perez no separa esa situación del debate por la soberanía. “El Atlántico Sur y la Antártida dejaron de ser una periferia. Hoy son el centro de las disputas geopolíticas, de los intereses estratégicos de las potencias mundiales y uno de los focos del equilibrio ambiental del planeta”, afirma.
Río Grande no habla de Malvinas desde una postal. Lo hace desde la Vigilia, desde los veteranos, desde las fábricas, desde los barrios que crecieron alrededor del trabajo industrial y desde una memoria que no necesita sobreactuar para estar presente. “Acá no se discuten estas ideas en abstracto. Acá se vive todos los días la soberanía”, dice Perez. Y completa: “Se vive en el trabajo, en la industria, en la defensa de nuestros recursos y en la Causa Malvinas”.
“Cuando hablamos de organizar la esperanza desde el fin del mundo, no hablamos de una idea romántica”, señala. “Hablamos de construir poder territorial, de generar trabajo, de sostener la producción, de invertir en conocimiento, de defender nuestros activos estratégicos y de tener una voz propia en la discusión global”.
Esa idea de poder territorial aparece como una de las claves de la conversación. No se trata solo de resistir una crisis, sino de discutir quién toma las decisiones sobre una región que cada vez pesa más en el mapa internacional. Pesca, hidrocarburos, conectividad, logística, defensa, ambiente y Antártida forman parte de una misma trama. A veces aparecen bajo el lenguaje amable de la cooperación. Otras, bajo intereses económicos y estratégicos mucho más explícitos.
En ese tablero, Tierra del Fuego no quiere quedar como espectadora. Mucho menos Río Grande, una ciudad que se reivindica como Capital Nacional de la Vigilia por Malvinas y que, al mismo tiempo, carga con las consecuencias más duras de cada sacudón sobre la industria. “Nosotros formamos parte de un territorio estratégico”, plantea Perez. “Un territorio que concentra recursos, conocimiento, capacidad logística y, sobre todo, una comunidad con identidad y conciencia de su rol histórico”.
“Estamos en una transición global donde todo está en disputa: desde el modelo económico hasta el rol del Estado, de la organización del trabajo a la gobernanza del planeta”, sostiene. Y advierte: “Los territorios que no tienen proyecto quedarán subordinados”.
La provincia sabe lo que significa que otros decidan sobre el sur. Lo sabe por Malvinas, pero también por cada debate en el que sus recursos, su ubicación y su gente son mirados desde lejos.
Por eso, Territorios del Futuro intenta instalar una discusión que excede al propio Perez. Qué país imagina la Argentina desde el sur. Qué lugar tendrán Malvinas, la Antártida y el Atlántico Sur en una estrategia nacional. Y qué valor se le asigna al trabajo fueguino cuando se habla de soberanía.
“El fin del mundo no es un límite”, dice el intendente. “Es el lugar desde donde comenzamos”.