En un ejercicio de transparencia, Facebook hizo un mea culpa sobre las posibles consecuencias del uso de las redes sociales.
La multinacional norteamericana representa el paradigma de internet del siglo XXI y supo hacer negocio de los datos personales de millones de personas, que de manera voluntaria ceden un pequeño espacio de su vida para contarla a los cuatro vientos, de tal forma que puede perfilar los comportamientos, actitudes y movimientos de gran parte de la sociedad occidental.
Con casi 2500 millones de usuarios registrados, sus beneficios son obvios.
La mayor red social permitió recortar las distancias entre las personas, las conectó como nunca antes y logró poner al día a amigos y familiares como si estuvieran al lado.
Sin embargo, también provocó efectos secundarios.
Los psicólogos especialistas llevan advirtiendo desde hace tiempo que las plataformas sociales como Facebook generaron nuevas adicciones; que los usuarios -sobre todo los más jóvenes- llegan a alterar sus horas de sueño, exponen sus pensamientos y fotografías personales sin control alguno y miran el celular decenas de veces al día, rompiendo de la comunicación interpersonal.
Facebook puede incluso provocar ludopatía: puede ser visto como la droga moderna.
Los códigos introducidos por esos aparentemente inocentes “me gusta” tienen una cara menos amable que contar, como la alta probabilidad de desinformación (consecuencia de la crisis de las noticias falsas) o la aparición de conductas depresivas entre sus usuarios.
Facebook lo admite.
Asume, ahora, que esa percepción de muchos expertos, entre los que se encuentran precisamente ex directivos de la empresa, es real y preocupante.
Tomando de base diversos estudios científicos, publicó las conclusiones de un extenso informe interno en el que reconoce la posibilidad de que su producto principal, la red social, provoque “efectos secundarios”. En el artículo, firmado por investigadores de Facebook, pasean por distintas ideas obtenidas por psicólogos y científicos que coinciden en algunos efectos nocivos para la sociedad, aunque dejan claro que se trata de un ejercicio de investigación para “aprender”.
Así, se hacen eco de unas declaraciones de la psicóloga Sherry Turkle, del Instituto Tecnológico de Massachusetts, en las que afirma que los teléfonos móviles “redefinen las relaciones modernas, haciéndonos sentir solos”. “Queremos que Facebook sea un lugar para interacciones importantes con los amigos y familiares, mejorando así sus relaciones fuera del entorno digital y sin restarles valor. Esto es importante, ya que sabemos que la salud y la felicidad de una persona dependen en gran medida de la fuerza de sus relaciones”, escriben los investigadores, quienes -aunque reconozcan los sinsabores que puede tener de la red social- insisten en empujar a los usuarios a que compartan más contenido y dejen más comentarios.