Semanas atrás, en unas intensas jornadas sobre rock nacional organizadas por la Universidad de Buenos Aires junto a músicos, periodistas y gente especializada, un estudiante mexicano descolocó a los panelistas con una pregunta obvia pero clave: ¿cómo es que una de las figuras fundamentales de la cultura criolla era un italiano que cantaba en inglés? Hoy se cumplen treinta años exactos del fallecimiento de Luca Prodan y todavía se intenta explicar el fenómeno de este tipo que llegó desde Europa para salvar su vida de la adicción a la heroína y lo único que logró fue acelerar el paso hacia una muerte que dejó obras de arte invalorables, interrogantes que jamás se dilucidarán y uno de los mitos más poderosos de los que se tengan registro en suelo argentino.

Después de haber trashumado por Europa desde su Roma natal hasta un colegio pupilo en Escocia, Luca Prodan desembarcó en Argentina a principios de los ‘80 con el cuerpo estragado por la heroína y el cerebro lleno de información que escaseaba en estas tierras.

Su coincidencia con la Londres de la crisis social que devino, entre otras cosas, en el estallido punk, marcó a fuego su gusto y su impronta musical, siempre rica en hipertextos pero claramente direccionada hacia esa postura entre urgente y apocalíptica que mojonearon los Sex Pistols.

Pil, cantante de Los Violadores (grupo que en esa época muchos incluyeron en la tría vanguardista del rock local junto a Sumo y Soda Stereo), recuerda que la primera charla que mantuvo con Luca Prodan fue, justamente, con los Pistols como nexo: “Había escuchado una canción nuestra llamada ‘Estas muerto’, de nuestro primer disco, y se acercó a decirme que le sonaba a ‘No feelings’, de los Pistols. Cuando estaba bien, era un tipo maravilloso para conversar sobre música y literatura. Como buen tano, era agradable pero al mismo tiempo calentón”. Los Violadores tiene una curiosa vinculación con la historia de Sumo: compartieron tanto el primer show importante de la banda de Prodan, el 20 de marzo de 1982 en un festival en el estadio de Estudiantes de Caseros (donde el grupo fue anunciado en el afiche con la referencia “England” entre paréntesis), como el último, el 20 de diciembre de 1987. “En ese concierto final, en el estadio de Los Andes, lo vi mal, muy flaco, amarillo. Tuve un presentimiento muy triste y después, a los dos días, me enteré que había muerto a través de… Ari Paluch. Lo anunció en la Rock&Pop”, agrega Pil.

Sondear las influencias de este sujeto que vino a Argentina a espabilar la escena rockera incluye a artistas como Blondie, Van Der Graaf Generator, Elvis Costello, Ian Dury & The Blockheads, Genesis, Joy Division, David Bowie o The Doors.

Luca Prodan fue, en cierto punto, el nodo que reconcilió dos generaciones que necesitaban imperiosamente encontrarse para darle volumen y una entidad monolítica a la cultura rock doméstica, porque obligó a los pioneros a actualizarse y, al mismo tiempo, le marcó el horizonte a los que estaban iniciándose.

 

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