Desde el aire se distinguen con claridad: los humedales rompen la monotonía árida de la estepa patagónica. En el Cañadón Caracoles, un trabajo sostenido de restauración apunta a recuperar estos oasis, fundamentales para la fauna y cada vez más ausentes del paisaje.

El trabajo comenzó en 2018, cuando el equipo que monitoreaba fauna silvestre en la región empezó a notar que los humedales presentaban señales de deterioro, vertientes cortadas y ambientes que ya no cumplían su función.


“Empezamos a preguntar a la gente de la zona”, cuenta Emanuel Galetto, coordinador del equipo de Conservación en Parque Patagonia. Lo que escucharon se repetía una y otra vez y encontraba su correlato en el propio paisaje. Y es que, para generar hábitat productivo, los canales “habitualmente se drenaban, se canalizaban y se prendían fuego los juncales”.

A partir de esa certeza, el equipo comenzó a ensayar intervenciones puntuales para devolverle al humedal su dinámica natural. El primer humedal restaurado fue el que se encuentra frente al casco de la Estación Biológica El Unco. Con acciones simples como reencauzar vertientes y cerrar canales artificiales, “la recuperación fue muy rápida y eso trajo una biodiversidad grande, sobre todo de aves y fauna del lugar. Ahí nos dimos cuenta de que estos oasis eran clave y que valía la pena restaurarlos”, explica.

Ese aprendizaje llevó a un relevamiento más amplio. En 2024, el equipo identificó cerca de cien humedales dentro de Parque Patagonia, en distintos estados de conservación. A partir de ese diagnóstico se definió una etapa más sistemática de trabajo. Hoy se restauran seis humedales, cinco en el Cañadón Caracoles y uno en la Meseta del Lago Buenos Aires, priorizando los de mayor extensión y aquellos más afectados por drenajes, flora exótica o ganado asilvestrado.

humedales en el Cañadón Caracoles


La lógica es simple y tiene que ver con escuchar al paisaje. Dejar que el agua vuelva a correr. Cuando eso sucede, las zonas bajas se inundan otra vez, brotan los juncos y el humedal empieza a recuperar su pulso. “Las vertientes son como mini ríos que solo tienen mucho caudal en épocas de deshielo. Si los canales están obstruidos por sedimentos o vegetación exótica, el agua pierde fuerza y el humedal se termina perdiendo”, explica Ema.

En una región tan árida como la estepa patagónica, estos ambientes cumplen un rol central. “Son manchones verdes que se ven desde el aire”, dice y lo grafica muy bien. “Toda la fauna necesita agua para sobrevivir, y los herbívoros encuentran ahí una vegetación de mejor calidad que en la estepa abierta”.

El humedal vuelve a armarse

Una de las decisiones más importantes fue apostar por el junco, una especie propia de las zonas más bajas y húmedas del Cañadón Caracoles, capaz de responder rápido cuando el agua vuelve a ocupar su lugar.

humedales en el Cañadón Caracoles

El junco “tiene una recuperación veloz y cumple una función ecológica central, porque genera cobertura vegetal, reduce la evaporación del agua y ofrece refugio para muchas aves”, explica Galetto. Esa estructura vegetal es clave para la gallineta chica y el coipo, dos especies profundamente asociadas a los humedales del Cañadón Caracoles y que habían empezado a desaparecer a medida que estos ambientes se degradaban.

Los resultados empiezan a verse. En uno de los primeros humedales intervenidos, donde en 2019 había unas ocho hectáreas de juncal degradado, hoy se extienden más de treinta hectáreas en buen estado. “Volvieron cientos de aves a los espejos de agua y pudimos reintroducir al coipo, que había sufrido extinciones locales dentro del parque. También aumentaron las poblaciones de gallineta chica, y con ellas llegaron patos, cauquenes y aves asociadas a los juncales”, detalla.

Los otros cinco humedales todavía están en proceso de recuperación, y el seguimiento es parte central del trabajo. El equipo construyó una línea de base previa para evaluar, a largo plazo, cómo evoluciona la biodiversidad a medida que el ambiente se restaura.

Restaurar también es involucrarse

humedales en el Cañadón Caracoles


Para el equipo de Parque Patagonia, la restauración implica también abrir el proceso y construir una experiencia compartida con la comunidad local. Así lo explica Rocío Navarro, coordinadora del equipo Comunidades. “Caminar el humedal, observar el agua, entender qué funciónes cumplen las vertientes, qué necesitan estos lugares para recuperarse y meter las manos en el barro” fueron parte central de la propuesta. “No se trata de alguien que enseña y otro que escucha, sino de involucrarse desde el hacer”, resume.

En el marco del programa “Cuando Digo Sur”, el grupo recorrió un humedal urbano degradado en el pueblo de Perito Moreno. “Ver un humedal muy deteriorado y después otro en proceso de recuperación, permite entender que revertir el daño es posible, aunque lleve tiempo y cuidado”, explica Rocío. “La experiencia fue potente y movilizadora”.

humedales en el Cañadón Caracoles


Y acá hay un dato más que valioso: antes de llamarse Perito Moreno, la zona era conocida como Paliaique, “lugar de juncos”, un nombre que habla de la centralidad histórica de estos ambientes y del vínculo que con el tiempo se fue perdiendo.

Esa apropiación del lugar se refleja también en quienes participaron por primera vez de una plantación. Maria Elisa Uriondo, vecina de Perito Moreno, cuenta su experiencia plantando juncos y  suspira antes de contestar… Ella resume la experiencia en una sola frase: “fue maravilloso”. “El estar en contacto directo con el humedal a través de mis pies y mis manos, sentir una infinidad de sensaciones”, dice. Disfruta tanto de la naturaleza que agradece “haber podido aportar un poquitito a traves de esta acción y ayudar a concientizar a la gente, transmitir lo que experimenté”.

Plantar juncos en el humedal del Cañadón Caracoles dejó un cambio de mirada. “Ver cómo de una vertiente chiquita puede formarse un humedal te hace valorar la riqueza natural que tenemos tan cerca”, reflexiona María Elisa. “A veces no nos damos cuenta de todo lo que hay en estos paisajes tan agrestes. No dejo nunca de observar… participar de estas experiencias, te cambia la forma de mirar”.

Deja tu comentario