En Santa Cruz, el manejo del guanaco avanza como una política pública que busca equilibrar producción, ciencia y control estatal. El cierre anual de la Comisión Asesora del Plan de Manejo del Guanaco volvió a mostrar un esquema de gobernanza que articula al Estado provincial y nacional con el sector científico y productivo, y que ya arroja resultados concretos en el territorio.
El encuentro fue encabezado por el Consejo Agrario Provincial y reunió a organismos como el INTA, el SENASA, la Universidad Nacional de la Patagonia Austral y cámaras del sector. La Mesa se ratificó como el espacio donde la ciencia y la producción trabajan de manera articulada para ordenar el aprovechamiento de la especie bajo estándares de sostenibilidad reconocidos a nivel internacional.


“El Plan de Manejo del Guanaco es una política pública que demuestra que en Santa Cruz es posible producir cuidando el recurso. Este espacio de gobernanza nos permite tomar decisiones basadas en el conocimiento científico, con reglas claras, trazabilidad y controles que garantizan un aprovechamiento responsable, legal y sostenible, generando trabajo y valor dentro de la provincia”, sostuvo el presidente del CAP, Hugo Garay.
Desde el área de Fauna, la directora Marisol Espino remarcó que “la verdadera sostenibilidad no se mide solo en cifras, sino en la capacidad de todos los actores para acordar pautas que respeten los ciclos biológicos, como la protección de las crías nacidas, y aseguren la viabilidad del recurso a largo plazo”.
Balance y proyecciones
Según el informe técnico presentado por el CAP, durante 2025 se alcanzó un aprovechamiento total de 10.294 ejemplares de guanaco en las distintas modalidades previstas por el plan. La intervención se desarrolló sobre 822.000 hectáreas y se concentró mayoritariamente en machos, garantizando la preservación de la especie. El esquema permitió sostener la oferta de carne de guanaco en la provincia y generó alrededor de 80 puestos de trabajo directos, vinculados al encierre a campo, el transporte, la faena y el procesamiento inicial de la fibra.

El balance también identificó desafíos operativos, como la escasez de encerradores, la falta de relevadores capacitados, la limitada disponibilidad de mataderos municipales en el interior y el bajo aprovechamiento de la fibra.
Con la etapa operativa ya consolidada, la Mesa definió que el principal desafío para 2026 será fortalecer la trazabilidad e incrementar la escala del plan. El objetivo es mejorar los sistemas de control que certifiquen el origen legal, sanitario y ético de los productos, ampliar la producción de carne con vistas a otros mercados y avanzar en el procesamiento provincial de la fibra, promoviendo el agregado de valor dentro de Santa Cruz.
Así, el Plan de Manejo del Guanaco se consolida como un modelo de gestión que apuesta a reglas claras, control estatal y trabajo articulado para cuidar un recurso clave de la estepa santacruceña.
