A 100 días del inicio del despliegue, el aviso ARA “Puerto Argentino” sostiene tareas de patrulla, apoyo logístico y operaciones en la Antártida en la Campaña de Verano 2025/26. La nave es comandada por la Capitán de Corbeta Cintia Paola Maizares, primera mujer en cumplir ese rol en un buque de la Armada Argentina en la Antártida, según Gaceta Marinera. “Detrás de esto hay compromiso, preparación, adiestramiento, logística y previsión”.


El 4 de noviembre fue el día de la despedida. El aviso ARA “Puerto Argentino” se alejaba de la dársena de la Base Naval Puerto Belgrano para iniciar una misión en aguas del sur. Era el punto de partida de operaciones diversas y misiones concretas en las desafiantes aguas antárticas.

A bordo estaban su Comandante, la Capitán de Corbeta Cintia Paola Maizares, junto a la Plana Mayor y la dotación, 70 profesionales del mar que se alejaban de tierra firme comprometidos con la tarea y la responsabilidad de ser parte de una institución bicentenaria como la Armada Argentina.


Hace 24 años atrás, Maizares elegía un camino ligado al mar y la vocación militar con actitud y expectativa, siendo una de las primeras mujeres que ingresaron al Cuerpo Comando y forman parte de la primera promoción mixta de la Escuela Naval Militar. Las primeras Oficiales de Marina egresadas se integraron a la Institución trabajando codo a codo con sus superiores, compañeros y subordinados. Crecieron personal y profesionalmente, cumpliendo un rol de liderazgo y conducción en el ambiente naval que, desde 1978, incorporaba mujeres en liceos, en especialidades navales de la carrera de suboficiales, en el Cuerpo Profesional de la Armada y como Personal Civil.

Después de dos décadas de una carrera operativa que la llevó a navegar por aguas argentinas y del mundo, en unidades de diferente porte y cumpliendo distintos cargos a bordo, la Capitán Maizares asumió en abril del año pasado como Comandante del aviso ARA “Puerto Argentino”. Este logro profesional, que sus compañeros de promoción cumplen hoy simultáneamente en otras unidades navales, la convirtió en la primera mujer en comandar un buque de la Armada Argentina en la Antártida.


“Que la Armada me haya premiado con este comando, para mí ya es todo. Es un gran desafío, tiene momentos difíciles, pero otros de gran satisfacción personal y profesional”, expresó la Capitán Maizares, quien manifestó disfrutar de cada una de las operaciones y, junto a su dotación, cumple el día 100 de despliegue.

Oriunda de la localidad bonaerense de San Miguel, tiene una hija de 15 años, Agustina, que es su orgullo y pilar emocional. Señaló que su hija tuvo la fortuna de crecer en al ámbito de la familia naval y, si bien a veces las distancias son difíciles, ha logrado equilibrar la vida personal y profesional gracias al apoyo familiar y de amigos.


Recién egresada del secundario, Cintia Maizares estudió Economía hasta que finalmente ingresó a la Escuela Naval en 2002. Es la primera integrante de su familia que forma parte de la Armada Argentina y hoy confiesa que se había postulado para la Orientación Intendencia en la ESNM, hasta que llegó la pregunta que cambiaría el rumbo: “¿Querés pasarte a Comando Naval?”.

“Y dije que sí. La verdad fue la mejor decisión de mi vida, porque me encanta lo que hago”, aseguró. “Compré el eslogan; me pareció que el ‘vivir distinto’ y el hecho de una vida llena de desafíos, era lo que yo buscaba”.

Al sur del paralelo 60°

Hacia el mes de agosto, el aviso ARA “Puerto Argentino” comenzó con su alistamiento, previo al despliegue. “A mi dotación le recalco que uno tiene que estar siempre listo para todo; el buque tiene que estar preparado para la tarea que se ordene”, explicó la Comandante. “Si hoy estamos acá, es por el trabajo y compromiso de todos ellos, de todos nosotros juntos”.

Si bien la unidad ya llevaba carga antártica al momento de zarpar, su primera tarea fue cumplir con el compromiso internacional que tiene la Armada de la Patrulla Antártica Naval Combinada con la Armada de Chile. “Durante la primera etapa estuvimos como Buque de Servicio Antártico para velar por la salvaguarda de la vida humana en el mar y atender cualquier requerimiento de los buques que estaban operando en la zona, como ser aquellos referidos al control y combate de la contaminación, remolque de buques y misiones SAR. Además, realizamos el reabastecimiento de algunas bases”, detalló la Capitán Maizares, quien explicó que asimismo efectuaron tareas de relevamiento y refacción de señales de balizamiento y visitaron bases internacionales como parte de actividades de camaradería y confraternidad.

Luego de finalizar la etapa y ser relevada por el ATF “Lientur” de la Armada de Chile, la unidad, dependiente del Comando Naval Anfibio y Logístico, cumplió tareas específicas de buque de estación en Ushuaia, transportando material y efectuando el repliegue de los Vehículos Anfibios Logísticos (VAL) desde los Puestos de Vigilancia y Control del Tránsito Marítimo “Bahía Buen Suceso” y “Luis Piedrabuena” en Puerto Parry, Isla de los Estados.

Durante los primeros días de enero el aviso cambio su rol y pasó a formar parte de la Campaña Antártica de Verano 2025/26, bajo dependencia del Comando Conjunto Antártico. Como primera tarea, el buque trasladó desde Ushuaia a la dotación de la Base Antártica Conjunta (BAC) Decepción, logrando efectuar su apertura y dar inicio a los proyectos científicos. También, realizaron el traslado de material y máquinas de gran relevancia para dar continuidad a los trabajos de modernización de la BAC Petrel, contribuyendo con uno de los objetivos más importantes de la campaña.

Ya en la segunda etapa, efectuaron el traslado desde Ushuaia de las dotaciones de las BAC Melchior y Cámara. Respecto a la BAC Melchior, se logró su apertura luego de ocho años de no abrirse como base temporaria, marcando un nuevo comienzo en su reacondicionamiento y presencia en el archipiélago. Mientras que en los próximos días efectuarán la apertura de la BAC Cámara y continuarán con el repliegue de residuos antárticos de las Bases Carlini, Brown, Esperanza y Primavera, contribuyendo a la preservación del medioambiente.

Con un grupo de reparaciones conformado por personal del buque y de las bases Melchior y Cámara, se realizó la puesta en valor del Refugio “Bahía Dorian”, que tiene especial relevancia ya que se estableció en 1953, previo a la firma del Tratado Antártico. El refugio fue designado como sitio y monumento histórico en 2009, sosteniendo la presencia antártica argentina.

“Detrás de esto hay compromiso, preparación, adiestramiento, logística y previsión. Son muchos los inputs que uno tiene que planificar para que un buque esté listo para una campaña antártica. Afortunadamente, ese trabajo no lo hago sola, tengo un equipo de oficiales y suboficiales de gran calidad profesional, que además de tener vocación por la Armada, tienen mucha experiencia antártica y en diversas áreas. Ellos materializan la visión que diseñé para esta operación y, con convicción, hacen propia la tarea”, manifestó Maizares.

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