La tercera edición de la Red de Anfitriones reúne a vecinos, prestadores, estudiantes e instituciones para fortalecer la cultura turística de Perito Moreno y poner en valor el papel que cada persona tiene en la experiencia de quienes visitan el destino.
¿Quién recibe a quienes llegan a un lugar?
La respuesta parece sencilla. Porque lo hace un guía, un prestador turístico o alguien detrás del mostrador de una oficina de informes. Pero la primera bienvenida también puede darla quien atiende un comercio, un docente, un playero o un vecino que, mientras barre la vereda, responde cómo llegar a un lugar.

Sobre esa idea se construye la Red de Anfitriones, una propuesta que transita su tercera temporada en Perito Moreno y que busca fortalecer el vínculo entre las personas y el territorio que habitan.
“Hace tres años nos preguntamos cómo trabajar también sobre las bases, más allá de quienes ya forman parte de los servicios turísticos. Pensamos en esas personas que desde su lugar también reciben a quienes nos visitan. Los que atienden un comercio, un docente, el que carga combustible o el vecino que está barriendo la vereda y un turista le pregunta cómo llegar a un lugar”, cuenta Rocío Navarro, del equipo de Parque Patagonia.
“Sentíamos que faltaba un espacio donde cualquier persona interesada pudiera conocer mejor su territorio, entender hacia dónde está creciendo la región y, sobre todas las cosas, sentirse parte de ese proceso”, agrega.

Foto de Franco Bucci
La iniciativa es organizada de manera conjunta entre la Secretaría de Estado de Turismo de Santa Cruz y la Dirección de Turismo de la Municipalidad de Perito Moreno. Esta tercera edición, además, fue declarada de interés turístico por la provincia y de interés turístico, cultural y educativo por el Concejo Deliberante local.
Una comunidad que también recibe
Para el director de Turismo de Perito Moreno, Marcos Huenuman, la propuesta permite seguir fortaleciendo la atención al visitante, pero también construir una mayor conciencia sobre el lugar que ocupa cada vecino dentro del destino.

“El turista busca vivir experiencias auténticas, y parte de ello es sentirse bien recibido. Ser hospitalarios es importante para quienes trabajan en el sector turístico, pero también lo es para toda la comunidad. Muchas veces lo que el visitante se lleva, además de conocer los atractivos naturales y culturales, es una charla con un vecino o una recomendación”.
La edición 2026 también pone el foco en quienes viven el turismo todos los días. Prestadores locales comparten sus experiencias con los participantes, entre ellos las agencias Chelenco y Safari Patagonia, los guías de Estepa Outdoors, la docente Marisa Blanco —quien además convocó a estudiantes de la orientación en Turismo— y Guido Vitone, reconocido por su conocimiento de la historia regional.
Para Huenuman, ese intercambio resulta fundamental porque son quienes reciben a los visitantes durante toda la temporada y conocen de primera mano la riqueza de la oferta turística del noroeste santacruceño. Uno de los desafíos es consolidar a Perito Moreno como un destino para quedarse y no solo como un lugar de paso.
“Hoy vemos que la estadía aumentó a tres días, y eso tiene mucho que ver con la oferta turística que hoy hay en la zona, la mejor atención al visitante dando a conocer todo lo que Perito Moreno y el noroeste de Santa Cruz tienen para ofrecer”, señala.
Volver a mirar el lugar donde vivimos
Para Rocío Navarro, después de tres temporadas, uno de los mayores logros de la Red de Anfitriones fue haber construido una comunidad.
También destaca que en cada edición se encuentran prestadores turísticos, comerciantes, estudiantes, empleados públicos y vecinos, generando vínculos que muchas veces terminan convirtiéndose en nuevas oportunidades laborales o proyectos compartidos.
“Hay participantes que hoy trabajan en emprendimientos turísticos, otros que se sumaron al equipo de Parque Patagonia y otros que, aunque no trabajan en turismo, hoy reciben a los visitantes con otra seguridad y otra mirada sobre el lugar donde viven”, cuenta.
Pero quizá el mayor aprendizaje tenga que ver con recuperar la capacidad de sorprenderse.
“Buscamos recuperar la capacidad de asombrarnos. Este intercambio es importante porque el asombro se contagia y nos ayuda a volver a descubrir el territorio que habitamos.”
Rocío explica que el objetivo es que quienes participan se sientan parte de una red, preparados para orientar a un visitante, compartir lo que conocen y seguir aprendiendo junto a otros.
“Después de estos años, creo que ser anfitrión es una forma más de cuidar este lugar. Primero hay que conocer, después proteger y después compartir. Lo que se comparte siempre es mejor. Y la mejor promoción que puede tener un lugar es una persona que habla de él con amor. No tiene precio.”
Foto de portada de Horacio Barbieri