El brote de hantavirus detectado a bordo del MV Hondius, un crucero de expedición antártico que operó desde Ushuaia, generó atención internacional y abrió interrogantes sobre el origen del contagio. Sin embargo, la información epidemiológica disponible hasta el momento no permite asociar el inicio del brote con Tierra del Fuego.


De acuerdo con un relevamiento de FINNOVA, elaborado en base a información brindada por Pax and Crew Medical Assistance y a datos epidemiológicos oficiales, la provincia no registra circulación autóctona del virus y no presenta evidencia de presencia del roedor reservorio involucrado en la transmisión de la cepa Andes.

El hantavirus es una zoonosis viral que se transmite principalmente por inhalación de partículas contaminadas con excreciones de roedores infectados. En América del Sur, la única variante con transmisión documentada entre personas es el Virus Andes, cuya circulación está restringida a determinadas regiones de Argentina y Chile continental, a miles de kilómetros de Ushuaia.

El período de incubación de la enfermedad puede ir de una a seis semanas desde la exposición. La transmisión entre personas, en los casos documentados para la cepa Andes, tiene mayor riesgo durante las fases prodrómicas y los primeros días de síntomas, especialmente en contextos de contacto estrecho y prolongado.

En Tierra del Fuego, desde que la enfermedad fue incorporada al sistema de notificación obligatoria en 1996, no se registraron casos contraídos en la provincia. Las zonas donde históricamente se notificaron contagios corresponden a regiones del noroeste de la Patagonia argentina y Chile continental.

El Ministerio de Salud de Tierra del Fuego, Antártida e Islas del Atlántico Sur también confirmó en rueda de prensa que la provincia no presenta riesgo de transmisión local asociado al Virus Andes.

Según la información epidemiológica disponible hasta la fecha, el caso cero habría correspondido a viajeros que recorrieron distintas zonas endémicas de Argentina y Chile continental durante los meses previos al embarque. Por el período de incubación, el virus pudo haberse contraído en alguno de esos destinos antes de la llegada a Ushuaia.

La investigación epidemiológica no encontró evidencia que permita afirmar que el contagio inicial ocurrió en la capital fueguina. La transmisión a bordo, en cambio, se explica por las condiciones de convivencia en un entorno cerrado como un barco, un fenómeno ya documentado para la cepa Andes cuando existe contacto estrecho entre personas.

El tema tiene además un impacto sensible para Tierra del Fuego. El turismo de expedición antártico es una actividad central para la provincia. Con alrededor de 500 escalas anuales, el 95% de los cruceros antárticos del mundo opera desde Ushuaia.

Por eso, ante una contingencia sanitaria vinculada a operaciones marítimas en la región, la precisión de la información resulta clave para diferenciar un riesgo real de una interpretación equivocada con posibles consecuencias sobre el destino. En este caso, los datos disponibles no permiten afirmar que Ushuaia haya sido el origen del brote.

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