Un pasacalles frente a la Embajada de Noruega en Buenos Aires sorprendió a los porteños con el mensaje “No a las Salmoneras en Tierra del Fuego”. Pocos días atrás habían anunciado un amparo colectivo.
En el marco de la visita de la Embajada de Noruega a Tierra del Fuego, apareció un pasacalles con el rechazo a la industria salmonera en el mar sobre la Avenida 9 de Julio, a pocas cuadras del obelisco. “Noruega: no queremos salmoneras en el mar argentino”, decía la proclama en frente al edificio de la Embajada en Buenos aires.

La manifestación se dio en paralelo a una serie de encuentros en los que la delegación noruega busca fortalecer vínculos productivos con la provincia, incluyendo el interés en el desarrollo de la salmonicultura, una actividad ampliamente cuestionada en distintas partes del mundo.
En la ciudad de Ushuaia es cada vez más común encontrarse con proclamas en contra de la salmonicultura en el mar. Durante el 2025, mientras se debatía modificar la Ley 1355, muchos locales colocaron en sus vidrieras el “No a las salmoneras” especialmente en espacios de circulación turística y zonas costeras.
La historia de la resistencia a esta industria nació a principios de 2018 cuando se firmó un convenio de cooperación entre la Corona noruega, el Gobierno Argentino y la provincia de Tierra del Fuego para llevar a cabo el cultivo de salmónidos con jaulas en el mar. En aquel entonces la comunidad provincial integrada por vecinos, científicos, académicos y especialistas se manifestó en contra de este sistema de producción por sus impactos sociales, ambientales y económicos. Lo mismo sucedió del lado chileno del Canal Beagle cuando los representantes noruegos visitaron Puerto Williams.


Siete años después, aún luego de la modificación de la Ley que permite la instalación de esta industria en la Costa Atlántica, la postura social se mantiene. En recientes declaraciones a la prensa, organizaciones ambientalistas anunciaron que presentarán acciones judiciales para proteger el patrimonio marítimo de Tierra del Fuego.