El seguimiento con dispositivo Gps realizado durante la temporada reproductiva de 2025 permitió reconstruir en forma preliminar los viajes de alimentación de los pingüinos. “Identificar los patrones recurrentes de uso del espacio marino nos ayudará a diseñar herramientas de ordenamiento espacial”, aseguran.

Los primeros resultados del monitoreo satelital realizado sobre la colonia de pingüinos de Magallanes de la Reserva Provincial Cabo Vírgenes aportan datos cruciales para la gestión ambiental pública: la especie realiza extensos viajes de alimentación que exceden los límites actuales del área protegida terrestre y costera. “Para el Estado provincial, contar con esta ‘fotografía detallada’ constituye un insumo técnico esencial. Identificar los patrones recurrentes de uso del espacio marino nos ayudará a diseñar herramientas de ordenamiento espacial y adaptar la planificación de la Reserva Provincial Cabo Vírgenes a las necesidades reales del ecosistema que custodia”, expresó Hugo Garay, presidente del Consejo Agrario Provincial.
Por otro lado, Esteban Frere, uno de los investigadores junto a Melina Barrionuevo, explicó que son datos preliminares de ocho viajes de alimentación y que se van a colocar más dispositivos Gps. Al mismo tiempo, detalló: “Determinar qué áreas son las importantes para la búsqueda de alimento es vital porque son las que necesitamos proteger más o tener más cuidado respecto de potenciales amenazas”. La investigación cuenta con la participación del Consejo Agrario Provincial de Santa Cruz, la Fundación Por el Mar, Wildlife Conservation Society Argentina (WCS), Universidad Nacional de la Patagonia Austral (UNPA) y el CONICET.

El mapa resultante permite identificar qué sectores utilizaron con mayor intensidad y comenzar a comprender cuánto espacio marino necesita la colonia durante un momento especialmente exigente de su ciclo reproductivo. “Este hallazgo evidencia la necesidad imperiosa de articular políticas de conservación marina que resguarden los sectores estratégicos del mar territorial donde los ejemplares se alimentan y descansan”, determinó Marisol Espino, Directora Provincial de Áreas Protegidas del Consejo Agrario Provincial.
Desde el punto de vista biológico, el sector costero de la Reserva Provincial Cabo Vírgenes ofrece condiciones ideales para la reproducción del pingüino de Magallanes. Allí se encuentra la colonia continental más austral del mundo de esta especie, que, según el censo realizado en 2025, alberga alrededor de 240.000 ejemplares.


Fotos de Victoria Álvarez – PEM
La investigación también estudia cómo interactúan los pingüinos de Magallanes con el tráfico marítimo: “Queremos ver cómo interactúan con las plataformas que ya están, pero básicamente para determinar áreas importantes a proteger en el mar. No sólo áreas de alimentación, sino también áreas de permanencia donde animales pueden estar descansando”, explica el investigador.
Durante diciembre de 2025 se colocaron dispositivos GPS en pingüinos adultos durante la etapa de crianza temprana. Finalmente pudieron analizarse ocho viajes correspondientes a siete individuos. En Cabo Vírgenes, la dieta del pingüino de Magallanes se basa principalmente en la sardina fueguina. La disponibilidad y distribución de esa presa cambia según las condiciones del mar y puede modificar tanto la distancia como la duración de los viajes necesarios para encontrar alimento.
Qué mostró el mapa
Uno de los principales resultados fue la gran variabilidad entre los recorridos. Los pingüinos utilizaron diferentes sectores y, en el único individuo del que pudieron registrarse dos viajes, las rutas también fueron distintas entre una salida y otra.
El área núcleo conjunta utilizada por los animales alcanzó 5.543,2 kilómetros cuadrados, frente a los 2.322 km² estimados en estudios anteriores. Los investigadores señalan que esto podría estar relacionado con una mayor dispersión individual o con una expansión de la búsqueda de alimento durante esa temporada.
Los investigadores advierten que la principal dificultad es que los recorridos no son necesariamente iguales todos los años. Las condiciones del mar y la distribución de las presas pueden modificar las zonas elegidas por los pingüinos para alimentarse y también la duración y distancia de sus viajes. Por eso, el estudio propone repetir los relevamientos durante las próximas temporadas, sumar más individuos y comparar los movimientos registrados en distintos años.
La información obtenida en 2025 funciona así como una primera fotografía detallada de cómo utilizó el mar un grupo de pingüinos de Cabo Vírgenes durante la crianza temprana. Los próximos estudios permitirán saber cuáles de esas zonas vuelven a aparecer de manera recurrente y cuáles respondieron a las condiciones particulares de esa temporada.