Los cambios que se observan en Cerro Solo llevan años bajo la mirada de la ciencia. Joana Kaufman, del SEGEMAR, explica qué sucede en este rincón de El Chaltén y por qué conocer estos procesos puede hacer la diferencia.

En los últimos meses, imágenes de una violenta inundación en Nepal volvieron a poner la mirada sobre otros pueblos de montaña rodeados de glaciares. Entre ellos apareció El Chaltén. La comparación tiene sentido, pero solo hasta cierto punto.

“Por un lado, sería comparable el ambiente en donde se generan, porque son ambientes de alta montaña con glaciares, pueblos de montaña en la cercanía y en un contexto de retroceso de glaciar”, explicó Joana Kaufman, directora de Peligrosidad Geológica y Geoambiental del SEGEMAR, en diálogo con Ser Ambiente, por LU14 Radio Provincia.

Sin embargo, la científica hizo una distinción importante. Con la información que se conoció posteriormente, explicó que lo sucedido en Nepal no fue estrictamente un GLOF (el desborde repentino de un lago glaciario) como inicialmente se difundió.

En ese caso, “lo que sucedió fue la caída de un bloque muy importante de glaciar que estaba colgado, junto con algo de material de la ladera”. Ese material cayó al fondo del valle, se mezcló con agua y formó una especie de dique natural que posteriormente colapsó. “El origen no es el mismo”. Esta diferencia nos permite entonces preguntarnos, ¿qué es exactamente lo que los científicos están observando?

Una montaña que empezó a dar señales

La historia comienza alrededor de 2015 y 2016, cuando empezaron a detectarse movimientos, caídas de rocas y deslizamientos en una de las laderas —uno de los costados— del Cerro Solo.

SEGEMAR recibió entonces el pedido para estudiar el lugar y realizó su primera campaña en 2019. “A partir de ahí empezamos a estudiar todos los procesos que podrían ocurrir tanto en la ladera como en el lago y las consecuencias que podría tener un potencial deslizamiento de la ladera del Cerro Solo”, contó Kaufman. Para entender qué sucede hay que retroceder mucho más en el tiempo.

Para entender qué sucede hay que mirar también el paisaje que rodea a Cerro Solo. “Toda la zona de El Chaltén es una zona glaciaria. Si alguno estuvo por ahí, va a ver que los valles tienen la típica forma en U. Ahí hubo glaciares”, explicó Kaufman.

Foto de Mauricio V. Genta, publicada en Wikimedia Commons bajo CC0 / dominio público

Al retroceder, esos glaciares fueron dejando huellas. Entre ellas, las morenas, que Kaufman describió como “depósitos muy caóticos”, donde conviven “bloques de mucho tamaño, muy grandes, hasta pequeñas roquitas” y material más fino.

Una de esas formaciones está justo frente a los ojos de quienes llegan a Laguna Torre. “Esa pared grande que vemos cuando llegamos a la Laguna Torre actúa como si fuese un dique natural”.

“Esa pared grande que vemos cuando llegamos a la Laguna Torre actúa como si fuese un dique natural”, explicó Kaufman. Pero el glaciar cumple otro papel. “Cuando está el glaciar, actúa como un sostén del material de la ladera”, señaló. A medida que retrocede, ese apoyo desaparece y queda un terreno que además fue erosionado por el paso del hielo.

“Una vez que el glaciar ya no está más, esa ladera queda sensible por el mismo paso del glaciar que la fue erosionando y pierde ese sostén. Entonces se relaja y tiende a caer un poco de material”. 

¿Qué tiene que ocurrir para que un movimiento en Cerro Solo pueda tener consecuencias sobre el agua?

Los científicos estudian escenarios en los que parte de la ladera se desliza hacia Laguna Torre. Lo que ocurra después dependerá, entre otras cosas, de cuánto material ingrese y de qué manera lo haga.

“Si entra una masa grande de material en el lago de forma súbita, va a generar un oleaje”, explicó. Kaufman recurrió a una imagen mucho más cotidiana para explicarlo. “Si tenemos una bañadera llena de agua y se nos cae el envase de shampoo, genera un oleaje, genera olas”. A otra escala, ese desplazamiento del agua es uno de los procesos que se estudian en Laguna Torre. “En el sector donde comienza el río Fitz Roy existe una zona más baja y, bajo determinadas condiciones, el agua desplazada podría continuar aguas abajo y producir una inundación”. 

Ese es uno de los escenarios asociados a lo que se conoce por sus siglas en inglés como GLOF: una inundación producida por el desborde repentino de un lago glaciario. Pero estudiar un escenario no significa anunciar que realmente va a suceder.


Saber más para poder anticiparse

Hoy Cerro Solo y Laguna Torre son objeto de investigaciones de distintos organismos y equipos científicos. Participan especialistas del SEGEMAR, CONICET y también hubo trabajos junto con la Universidad Nacional de La Plata.

Aun así, quedan preguntas importantes. “Pensamos que falta una caracterización muy detallada del tipo y del volumen de material que podría llegar a caer y eso nos ayudaría también a mejorar los modelos de inundación”, explicó Kaufman.

Los primeros modelos fueron necesariamente más simples. Ahora, cada nuevo dato permite ajustarlos. “Cuanta más información tengamos, mejor pueden ser las recomendaciones”, resumió.  Y quizás ahí esté una de las partes menos espectaculares, pero más importantes, de toda esta historia.

Daniella Mancilla Provoste

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