Un informe de Argentinos por la Educación advierte que los alumnos argentinos pierden alrededor de 30 días de clase por año. En Tierra del Fuego, el ausentismo secundario supera el promedio nacional en escuelas estatales y privadas.
La pérdida de días de clase volvió a instalarse como una de las señales más preocupantes del sistema educativo argentino. Un informe del Observatorio de Argentinos por la Educación advierte que los estudiantes pierden, en promedio, alrededor de 30 días de clase por año y que, acumulado durante toda la primaria, ese tiempo equivale a más de un ciclo lectivo completo.

El dato surge del informe “Tiempo escolar: evidencia internacional y diagnóstico para la Argentina”, elaborado por Cecilia Veleda, Tomás Besada y Martín Nistal. Según el trabajo, los calendarios escolares provinciales contemplan en promedio unas 185 jornadas de clase, pero el tiempo efectivo se reduce a aproximadamente 155 días por año por ausentismo estudiantil.
Si ese nivel de ausentismo se sostiene durante toda la primaria, la pérdida acumulada alcanza alrededor de 195 días de clase. Como la Ley 25.864 establece un piso mínimo de 180 días anuales, esa cifra equivale, en términos efectivos, a más de un año completo de escolaridad.
En Tierra del Fuego, el informe permite observar un dato puntual en secundaria. Según el gráfico elaborado por Argentinos por la Educación en base a Aprender 2024, el porcentaje de alumnos con más de 15 faltas llega al 57% en escuelas estatales y al 47% en escuelas privadas.
El dato ubica a la provincia por encima de la mayoría de las jurisdicciones del país y muestra que el ausentismo no aparece solamente como un problema general del sistema educativo argentino, sino también como una señal de alerta concreta para la provincia.
En una provincia atravesada por distancias, condiciones climáticas exigentes y dificultades recurrentes en infraestructura y transporte, el ausentismo escolar adquiere una lectura particular. No se trata únicamente de una decisión individual de los estudiantes o sus familias, sino de un indicador que permite mirar qué tan sostenidas son las trayectorias educativas en territorios donde llegar, permanecer y aprender en la escuela puede depender de múltiples factores.
El informe también señala que la Argentina no cuenta con un sistema nacional consolidado, público y nominal que registre de manera continua la asistencia estudiantil. Esa falta de información dificulta dimensionar con precisión el problema, comparar provincias y diseñar políticas específicas para reducir la pérdida de días escolares.
Uno de los datos más fuertes surge de las pruebas Aprender 2023 de sexto grado: el 49,3% de los directores consideró al ausentismo estudiantil como el principal factor que afecta los procesos de enseñanza y aprendizaje. También se mencionan otros problemas vinculados a la dinámica escolar, como la convivencia, la impuntualidad de los estudiantes y el ausentismo docente.
Fuente: informe “Tiempo escolar: evidencia internacional y diagnóstico para la Argentina”, de Argentinos por la Educación