El 25 de mayo de 1982, dos Super Étendard de la Aviación Naval Argentina lanzaron misiles Exocet contra el portacontenedores Atlantic Conveyor. El buque transportaba helicópteros, aeronaves y pertrechos clave para la campaña británica, y su pérdida modificó el despliegue terrestre hacia Puerto Argentino.

Foto de portada – Monumento en homenaje al Atlantic Conveyor erigido en las Islas Malvinas. Crédito: El Rompehielos


El 25 de mayo de 1982, en plena Guerra de Malvinas, una operación de la Aviación Naval Argentina provocó una de las pérdidas logísticas más importantes sufridas por las fuerzas británicas en el Atlántico Sur. Ese día, dos aviones Super Étendard despegaron desde la Base Aeronaval Río Grande, en Tierra del Fuego, y lanzaron misiles Exocet AM-39 contra el portacontenedores Atlantic Conveyor, una nave mercante requisada por el Reino Unido para transportar material militar hacia las islas.

La misión fue realizada por el capitán de Corbeta Roberto Curilovic y el teniente de Navío Julio Barraza, integrantes de la Segunda Escuadrilla Aeronaval de Caza y Ataque. Según la reconstrucción oficial de la Armada Argentina, los aviones despegaron alrededor de las 14 desde Río Grande, reabastecieron combustible en vuelo con un Hércules C-130 de la Fuerza Aérea y continuaron a muy baja altura sobre el mar para evitar la detección de los radares británicos.

El objetivo inicial de la operación era detectar unidades de alto valor dentro del dispositivo naval británico. La información reunida por radares argentinos en las islas indicaba movimientos de aviones Harrier al este de Malvinas, lo que permitió inferir la presencia de portaaviones o buques con capacidad de cubierta aérea en esa zona.

Cuando los Super Étendard se aproximaron al área prevista, ascendieron brevemente, encendieron sus radares y detectaron un blanco de gran tamaño. A unos 30 kilómetros, lanzaron los dos Exocet. La Armada Argentina sostiene que ambos misiles impactaron sobre la banda de babor del Atlantic Conveyor, provocando un incendio imposible de controlar.

El Atlantic Conveyor no era un buque de guerra convencional, pero su carga lo convertía en una pieza estratégica para la operación británica. Había sido transformado en transporte de aeronaves y pertrechos, y formaba parte del esfuerzo logístico desplegado por el Reino Unido para sostener el desembarco y el avance terrestre en las islas.

El Imperial War Museum, una de las instituciones británicas de referencia sobre historia militar, identifica al Atlantic Conveyor como un buque portacontenedores de Cunard convertido en transporte de aeronaves. También consigna que fue destruido por un misil Exocet argentino, con la muerte de doce personas, incluido su capitán, Ian North.

La Royal Navy también recuerda aquel 25 de mayo como el “Black Tuesday” de la campaña británica, por la pérdida del HMS Coventry y del Atlantic Conveyor en una misma jornada. En su reconstrucción, señala que dos Super Étendard armados con Exocet buscaron atacar el núcleo de la fuerza naval británica y que los misiles terminaron impactando contra el transporte mercante.

El ataque tuvo consecuencias militares concretas. Según registros británicos, doce hombres murieron y se perdieron helicópteros Chinook y Wessex que eran considerados fundamentales para el traslado de tropas y carga en el terreno malvinense. El Imperial War Museum destaca que el Chinook ZA718, conocido como “Bravo November”, fue el único de cuatro Chinook que sobrevivió al ataque contra el Atlantic Conveyor y el único de ese tipo que prestó servicio durante el conflicto.

El buque no se hundió de inmediato. Tras el impacto, fue abandonado por el incendio y quedó seriamente dañado. Finalmente se hundió el 28 de mayo de 1982, mientras era remolcado. Por eso, aunque la acción militar ocurrió el 25 de mayo, la fecha del hundimiento efectivo fue tres días después.

A 44 años de aquella operación, el ataque al Atlantic Conveyor sigue siendo recordado como uno de los golpes más significativos de la Aviación Naval Argentina durante la guerra. No solo por el valor material de la nave y su carga, sino porque afectó la capacidad británica de mover tropas, equipos y suministros en el tramo final de la campaña terrestre hacia Puerto Argentino.

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