Las imágenes tomadas frente a Puerto Madryn muestran langostinos y merluzas sin vida acumulados en el lecho marino. “Sigue siendo una práctica habitual”, advirtió Juan Coustet, coordinador de la fundación Sin Azul No Hay Verde.

Una inmersión de rutina en las aguas de Puerto Madryn expuso una preocupante acumulación de residuos pesqueros en el fondo del Golfo Nuevo. El hallazgo ocurrió durante un bautismo submarino, en una jornada favorecida por la baja marea y la buena visibilidad.
El registro fue realizado por el buzo profesional y creador de contenidos Raúl Passarotti. En el video pueden observarse grandes cantidades de langostinos y merluzas descartados bajo la superficie, en un sector donde los barcos comerciales suelen fondear para buscar refugio frente a las tormentas.
El impacto ambiental y la prohibición del descarte
La Ley Federal de Pesca prohíbe expresamente esta práctica. Sin embargo, los datos del sector indican que cada año se descartan más de 110 mil toneladas de merluza en buen estado en todo el país.
Aunque se trata de materia biológica que puede degradarse o servir de alimento para otras especies, el vertido repentino de grandes volúmenes puede alterar el ecosistema del golfo.

Estas aguas también constituyen el hábitat elegido cada año por la ballena franca austral y numerosas especies de fauna marina. Passarotti, quien cuenta con más de veinte años de trayectoria en la actividad, reconoció que la escena submarina lo sorprendió y lamentó el impacto sobre el ambiente.
Reclamos por la fiscalización de la actividad pesquera
Desde la fundación Sin Azul No Hay Verde plantearon que las imágenes no muestran un episodio excepcional, sino una problemática asociada con el funcionamiento habitual de la actividad.
Juan Coustet, coordinador de la organización, sostuvo que el registro muestra “una constante propia de la actividad y del método de pesca”. También remarcó que, aunque el descarte está prohibido por la normativa federal, se sabe que “sigue siendo una práctica habitual”.
Coustet reclamó información sobre quién controla la captura incidental y dónde pueden consultarse las cifras de las especies descartadas en cada tirada de red. Además, preguntó qué medidas adoptan las empresas y el Estado para reducir esta práctica.
El referente señaló que el video muestra solamente los restos de las especies que el barco había decidido conservar inicialmente para su comercialización. A partir de esa observación, planteó cuántas otras son devueltas al mar sin vida cuando los buques trabajan mar adentro.
La organización reconoció que se trata de materia orgánica y biodegradable, pero advirtió que el problema central está relacionado con el volumen de la extracción. En ese sentido, Coustet pidió determinar “si el mar tiene realmente la capacidad de procesar y aprovechar todo lo que la industria extrae y sobreexplota”.
El pedido de mayores controles
El registro se viralizó en las redes sociales y generó cuestionamientos sobre la actividad de las flotas que operan cerca de la costa. Durante una entrevista con medios locales, Passarotti pidió que la difusión de las imágenes sirva para promover acciones concretas de conservación.
El episodio volvió a poner en discusión la necesidad de reforzar la supervisión estatal sobre los buques que transitan la región y controlar el cumplimiento de la prohibición del descarte pesquero.