El seguimiento satelital de ocho hembras marcadas en la Ría Deseado mostró desplazamientos por las costas de Chubut y Buenos Aires y, en algunos casos, hasta aguas de Uruguay. “La protección efectiva de estas especies requiere una visión regional y coordinada”, explicó Carolina Pantano.


Una investigación desarrollada en la costa de Santa Cruz fue presentada en Sri Lanka durante Sharks International 2026, el principal encuentro científico mundial dedicado a tiburones, rayas y quimeras. La reunión congregó a más de 850 investigadores, conservacionistas y representantes de organizaciones de 80 países.

El trabajo fue realizado por la Fundación Por el Mar, Tag a Giant Foundation, el Proyecto Arrecife del CENPAT-CONICET y el Consejo Agrario Provincial.

La investigación busca conocer cómo los tiburones gatopardo y los cazones vitamínicos utilizan la Ría Deseado y otras áreas de la costa santacruceña, determinar si regresan a esos sitios y comprender sus movimientos migratorios hacia otras regiones del Atlántico Sudoccidental.

Panel científico sobre el seguimiento de tiburones gatopardo en la Ría Deseado, presentado durante Sharks International 2026


“La Ría Deseado y áreas aledañas son de las zonas más australes para los tiburones gatopardo y darlas a conocer a la comunidad mundial fue increíble. La pesca con devolución de ejemplares vivos y la participación de pescadores recreativos que colaboran activamente son fundamentales para generar nueva información científica sobre la especie”, explicó Carolina Pantano, integrante de Fundación Por el Mar y referente del estudio.

La Ría Deseado, declarada Área Protegida Provincial, es uno de los sitios de agregación más australes conocidos para el tiburón gatopardo. Los datos obtenidos permiten conocer con mayor precisión la relevancia ecológica de este ambiente y aportan información para su conservación.

Ocho tiburones seguidos desde el espacio

La campaña de marcado satelital se realizó en Puerto Deseado entre el 29 de enero y el 5 de febrero de 2025. El equipo combinó campañas de pesca, marcado tradicional y satelital, cámaras submarinas con cebo, mediciones de los ejemplares, registros fotográficos y entrevistas a pescadores recreativos.

Las marcas convencionales, colocadas debajo de la aleta dorsal, permiten que pescadores e investigadores informen dónde y cuándo fue recapturado cada animal. Esos registros aportan datos sobre sus movimientos, crecimiento y permanencia en diferentes áreas.

Equipo científico mide un tiburón gatopardo durante una campaña de investigación en la Ría Deseado


Algunos ejemplares también recibieron transmisores programados para registrar durante varios meses información sobre profundidad, temperatura y desplazamientos. Al finalizar ese período, las marcas se desprenden, emergen y transmiten los datos mediante el sistema satelital Argos.

Los primeros resultados corresponden al seguimiento de ocho hembras reproductivas marcadas en la Ría Deseado. Todas se desplazaron hacia el norte, atravesaron las costas de Chubut y Buenos Aires y, en algunos casos, llegaron hasta aguas uruguayas.

“Aunque el número de individuos monitoreados aún es reducido, la consistencia observada entre todas las hembras estudiadas aporta una fuerte evidencia de que estas poblaciones utilizan un corredor migratorio común”, señaló Pantano.

Una estrategia de conservación regional

Los desplazamientos registrados muestran que los tiburones utilizan un corredor migratorio que atraviesa diferentes jurisdicciones provinciales y nacionales. Por ese motivo, los investigadores plantean que las medidas de conservación no deberían limitarse a una sola región.

“La principal implicancia de estos resultados es que las estrategias de conservación no pueden planificarse de manera aislada para cada provincia o país. La protección efectiva de estas especies requiere una visión regional y coordinada, ya que los mismos individuos utilizan ambientes bajo distintas jurisdicciones a lo largo de su ciclo anual”, explicó Pantano.

La participación en Sharks International permitió presentar los resultados del proyecto ante especialistas de distintos países y comparar las técnicas utilizadas en la Patagonia con las aplicadas en otras regiones. Entre ellas se encuentran el marcado tradicional, el seguimiento satelital, las cámaras submarinas y la participación de pescadores.

“Poder asistir a Sharks International fue una gran oportunidad para visibilizar el trabajo de los últimos años, conocer referentes mundiales, la situación de varios grupos de tiburones y rayas y aprender las estrategias de conservación que se llevan adelante para proteger este importante grupo de especies marinas”, concluyó Pantano.

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