Por estos días, el Parque Nacional Tierra del Fuego entra en una de sus etapas más impactantes del año: el otoño. Tras una temporada de verano con más de 200 mil visitantes, a la vera del camino, las imponentes lengas patagónicas darán la bienvenida a nuevos viajeros  con los inconfundibles colores del otoño: sus copas visten de ocre, naranjo, rojo y amarillo.


“El otoño es una etapa maravillosa”, resume el intendente del parque, Marcelo Almirón, en diálogo con El Rompehielos. “Empieza a cubrirse el parque con colores amarillos, rojos, naranjas… los árboles van cambiando el color de sus hojas y la tonalidad es hermosa”, explica, marcando uno de los principales atractivos de esta época.

Durante el verano, el parque registró cerca de 210 mil visitantes entre enero y marzo, una cifra importante aunque levemente inferior a la del año pasado. Según Almirón, la dinámica está fuertemente marcada por el turismo internacional: “La mayoría de la gente que ingresa al parque en temporada viene con cruceros. Hemos tenido días con el parque colmado con dos cruceros”, detalla. Esa afluencia se concentra principalmente por la mañana y primeras horas de la tarde, mientras que hacia el final del día el perfil cambia: “A partir de las cuatro o cinco empiezan a venir los locales, la gente de Tierra del Fuego”.

Foto de Carina Hernández – findelmundo.tur.ar


Por lo tanto, la temporada de otoño añade un atractivo adicional para visitar el parque: es una excelente oportunidad para conectar con la naturaleza de manera más íntima y tranquila.

Un parque, tres paisajes

El paso de las estaciones redefine completamente la experiencia. “Son tres parques distintos”, grafica Almirón. “En verano está todo verde, hay mayor cantidad de aves migratorias; en otoño aparecen estos colores espectaculares y en invierno el parque se viste de blanco”, describe.

En esta transición otoñal, todavía es posible observar parte de la fauna, especialmente aves que aún no migraron y también zorros que suelen dejarse ver en distintos sectores del área protegida. La combinación de biodiversidad y paisaje convierte a estos meses en una oportunidad ideal para quienes buscan una experiencia más tranquila y menos masiva que la del verano.

Senderos y recorridos: qué hacer en otoño

El cambio de estación también impacta en la circulación dentro del parque. Si bien la mayoría de los senderos se mantienen habilitados, su apertura se evalúa día a día en función de las condiciones climáticas. “En invierno evaluamos diariamente cuáles se pueden abrir. Rara vez están todos habilitados”, explica el intendente.

Entre las recomendaciones, destaca algunos de los circuitos más atractivos: “La senda costera es uno de los senderos más lindos que hay”, asegura. También menciona los recorridos cercanos a Bahía Lapataia, uno de los puntos más icónicos del parque y parada obligada para quienes visitan la provincia.

Postales imperdibles para una escapada corta

Para quienes disponen de poco tiempo, Almirón propone una hoja de ruta concreta: “Si venís por la foto, tenés que ir a Lapataia”, dice sin rodeos. A ese clásico le suma otros dos puntos clave: “Ensenada Zaratiegui es muy interesante desde lo paisajístico”, y agrega una recomendación más personal: “Hay un lugar que a mí me gusta mucho, Laguna Verde. Es ideal para sentarse, tomar unos mates o comer algo, es un lugar hermoso”.


La experiencia otoñal invita justamente a eso: bajar el ritmo, detenerse y disfrutar del entorno. Laguna Verde, con su entorno boscoso y vistas abiertas, aparece como uno de esos espacios donde el paisaje se vuelve protagonista.

Horarios y precauciones

Con días más cortos, el horario del parque también se ajusta. “Cerramos cuando anochece, por un tema de seguridad”, explica Almirón. En esta época, eso implica que el ingreso se restringe hacia la tarde: “No nos vamos a extender mucho más allá de las seis, cuando ya está oscuro”.

Además, el personal realiza recorridas para evitar situaciones de riesgo: “Nos ha pasado que gente se pierde por quedarse disfrutando del parque y no sabe cómo salir. Tratamos de minimizar esos riesgos”, señala.

Con menos visitantes que en verano, colores intensos y una atmósfera más calma, el otoño se consolida como uno de los momentos más recomendables para descubrir el Parque Nacional Tierra del Fuego. Una invitación a recorrer el fin del mundo desde otra perspectiva, más silenciosa y contemplativa.

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