Con el Consejo Agrario Provincial como autoridad de aplicación, el Plan de Manejo del Guanaco avanza con datos concretos. En 2025, el Frigorífico Montecarlo lideró la faena controlada de 10.000 ejemplares, en un esquema que busca equilibrio entre conservación, producción y desarrollo local.
En la estepa santacruceña, el guanaco vuelve a ocupar un lugar central en una discusión que combina producción, conservación y política pública. Lejos de plantearse como un debate abstracto, el manejo de la especie muestra resultados medibles cuando se apoya en planificación, control y reglas claras. En ese marco, Santa Cruz empieza a mostrar que ordenar el uso de la fauna silvestre, además de necesario, es posible.
La información, publicada en las redes sociales de la empresa, da cuenta de un esquema que busca sostener un delicado equilibrio: conservar la especie, ordenar su aprovechamiento y generar desarrollo productivo en territorio.
Según se detallan, Montecarlo concentra las tareas de captura, faena e industrialización de la carne de guanaco bajo protocolos estrictos. La trazabilidad del producto y el cumplimiento de normas sanitarias y ambientales aparecen como ejes centrales del esquema, en una actividad que históricamente generó tensiones entre productores, ambientalistas y organismos de control.
El Plan de Manejo del Guanaco —actualizado año a año— no apunta a la erradicación de la especie, sino a regular su población en zonas donde la presión sobre los campos genera conflictos con la ganadería ovina. En ese marco, la faena controlada se presenta como una herramienta más dentro de una política pública más amplia.
Más allá de los números, la industrialización de la carne de guanaco abre una ventana productiva poco explorada en la Patagonia. Se trata de una proteína magra, con potencial comercial, que permite diversificar la matriz ganadera y sumar empleo en localidades donde las oportunidades no sobran.
Desde Montecarlo destacan que el crecimiento de la faena va de la mano de un compromiso ambiental y social, con estándares pensados para respetar la biodiversidad y fortalecer el entramado local.
El balance 2025 marca un hito en términos productivos, pero también vuelve a poner sobre la mesa una discusión de fondo: cómo gestionar la fauna silvestre en territorios productivos sin repetir viejas lógicas extractivas. En Santa Cruz, el guanaco sigue siendo símbolo, recurso y desafío. Y experiencias como la de Montecarlo muestran que, al menos en los papeles y en los números, buscar un equilibrio posible no es solo un eslogan.