En Relatos de un cartero, el escritor Ale Pinto nos invita a acompañarlo en sus días de trabajo recorriendo la Margen Sur y los pequeños universos que viven en las calles y las casas del otro lado del Río Grande.

De forma sencilla y directa, con poesía y profundidad, su mirada va dando vida a lo cotidiano: las personas, sus tonos de piel y sus tonadas; el barro, las chapas y los cartones de las viviendas hechas con los restos de las fábricas; la ira en los ojos de los perros o la indiferencia de las gaviotas. Abarca e interpreta la realidad de los asentamientos y el paisaje que los rodea: la estepa y el coirón; la cordillera nevada a lo lejos; el río arrastrando mínimos icebergs; el amanecer del cielo fueguino y ese incendio de colores que se desparrama sobre la escarcha. De algunas casas se escapa el olor de deliciosos guisos; de otras, se acercan ancianos para charlar y matar el aburrimiento. Se escuchan las voces de los vecinos que gritan y pelean, pero también se ayudan, brindan, y enseñan a recibir y devolver favores.

Así avanza el poeta, cronista de nuestro tiempo, maravillado por el puente de los suicidios, portando malas noticias y sintiendo nostalgia porque la magia de las cartas se va perdiendo. Este libro ameno, escrito con el corazón, con humor y tristeza, no es el tratado de un naturalista que vivisecciona el mundo de los delincuentes y los salvajes, ni tampoco una exaltación de la pobreza; este libro es la crónica de un vecino que cuenta la vida de un barrio muchas veces abandonado por el otro Río Grande. El poeta vivió en una casilla de la Margen sur y conoce la alegría de los chicos jugando libres, el olor de la leña cuando no hay gas en el invierno y cómo lastima el viento cuando viene cargado de tierra. Con sus historias, Ale Pinto nos da un cálido apretón de manos y nos impulsa a abandonar los prejuicios.

 

Fede Rodríguez
Ilustración de la tapa del libro: Omar Hirsig

 

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