Dos observadores de aves encontraron meses después, en la costa bonaerense, a un Chorlito Ceniciento que la Fundación Macá Tobiano había anillado cuando era pichón en la Meseta del Strobel. El registro aporta una nueva pieza para reconstruir la ruta migratoria de una de las aves más emblemáticas de la Patagonia.

Hay viajes que solo pueden contarse cuando alguien vuelve a encontrar al protagonista.

Eso ocurrió con AAV, un Chorlito Ceniciento que fue anillado siendo apenas un pichón en una laguna de la Meseta del Strobel, en Santa Cruz, y que meses más tarde apareció a más de 1.300 kilómetros de distancia, en el Balneario de Reta, sobre la costa de la provincia de Buenos Aires.

El hallazgo, informado por la Fundación Macá Tobiano, representa mucho más que un avistaje. Es una nueva evidencia sobre los movimientos migratorios de esta especie y una muestra del valor que tiene el monitoreo de largo plazo para comprender cómo utiliza el territorio patagónico.

El registro fue realizado el 17 de junio por Nahuel Aguirre y Melisa Gago, integrantes del Club de Observadores de Aves (COA) de Necochea. Al observar al ave notaron una bandera naranja con el código AAV en su pata izquierda. Esa pequeña marca permitió reconstruir toda su historia.


Un pichón que hoy cuenta una historia

El equipo de la Fundación Macá Tobiano marcó a AAV el 22 de enero de 2025, cuando todavía era un pichón, durante la campaña 2024-2025 de los Guardianes del Chorlito Ceniciento. Ese verano, los investigadores anillaron 38 ejemplares en la Meseta del Strobel como parte de un programa que protege los nidos y sigue los movimientos de las aves a lo largo de su vida.

Gracias a ese trabajo, hoy se sabe que AAV recorrió, al menos en línea recta, más de 1.300 kilómetros entre su lugar de nacimiento y la costa bonaerense.

Para los investigadores, este tipo de registros fortalece una hipótesis que viene tomando forma con cada nuevo avistaje: las poblaciones de las mesetas santacruceñas migrarían hacia el norte utilizando lagunas de la Patagonia central y norte como sitios de descanso antes de pasar el invierno en las costas bonaerenses y del norte patagónico.


Una pequeña marca con mucho valor

En Argentina, los Chorlitos Cenicientos anillados llevan una bandera naranja con un código de tres letras colocada exclusivamente en la pata izquierda. Estas marcas, fabricadas en acrílico de alta resistencia, permiten identificar a cada individuo durante años y seguir sus desplazamientos sin necesidad de volver a capturarlo.

Desde la Fundación Macá Tobiano recuerdan que cualquier observador puede aportar información valiosa. Si se encuentra un Chorlito Ceniciento anillado, basta con registrar el color de la bandera, en qué pata está colocada y el código alfabético. Si además se logra obtener una fotografía, el aporte resulta aún más útil para el seguimiento científico.

Los reportes pueden enviarse a reportes@macatobiano.org, donde pasan a formar parte de la base de datos que ayuda a reconstruir la vida de una especie que todavía guarda muchos secretos sobre sus viajes entre la Patagonia y el mar.


Con información de Ahora Calafate

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