Investigadores colocaron transmisores satelitales a ocho hembras de lobo marino de dos pelos en las islas Rasa y Arce para conocer sus movimientos durante el invierno. Uno de los ejemplares ya llegó hasta aguas frente a la provincia de Buenos Aires. “Es mucha la información que ya se va recopilando en tan solo unos pocos días”, destacó Ignacio Gutiérrez.

Durante los últimos días de julio y la primera semana de agosto, un equipo multidisciplinario desembarcó en las islas Rasa y Arce para estudiar las colonias de lobos marinos de dos pelos sudamericanos que habitan el Parque Provincial Patagonia Azul. La misión buscó colocar transmisores satelitales para comprender la ecología espacial de la especie durante los meses más fríos del invierno patagónico.
El operativo integró los esfuerzos del Estado provincial y nacional, el ámbito académico y los operadores náuticos locales, con el objetivo de generar nueva información para la conservación de esta especie en el Mar Argentino.

Ignacio “Nacho” Gutiérrez, coordinador de conservación del Proyecto Patagonia Azul, explicó que otro de los objetivos de la campaña fue documentar cómo se agrupan estos mamíferos fuera de su época reproductiva.
“Estuvimos trabajando en una campaña que tiene como objetivo final conocer más sobre la ecología espacial de los lobos marinos de dos pelos que forman su colonia reproductiva en Isla Rasa y en los apostaderos no reproductivos dentro del Parque Interjurisdiccional Marino Costero Patagonia Austral”, detalló sobre el alcance del trabajo de campo.
El valor de Isla Rasa como área protegida
En mayo de 2025, con la creación formal del Parque Provincial Patagonia Azul, la Isla Rasa obtuvo el estatus de protección total tanto sobre su superficie terrestre como en las aguas circundantes. La medida incorporó a la protección provincial un núcleo biológico considerado de importancia por los investigadores.
Gutiérrez subrayó la relevancia biológica de este territorio insular. Hasta la sanción de la nueva normativa, esta pequeña isla del archipiélago del norte del golfo San Jorge carecía de protección legal.
Según explicó, el sitio concentra aproximadamente “el 60 por ciento de la población reproductiva del lobo marino de dos pelos de toda la costa atlántica argentina”, sin contabilizar las colonias de las Islas Malvinas.

La especie tiene sus centros reproductivos más grandes en Uruguay y en las Malvinas, mientras que el litoral argentino funciona como corredor biológico entre ambas zonas.
“La disposición de sus colonias reproductivas en el Atlántico Sudoccidental está bastante fragmentada. Es muy importante saber qué está pasando en el Mar Argentino, cuáles son las áreas de mayor intensidad de uso de los lobos y si hay interacción con actividades humanas, sobre todo con la pesca industrial”, analizó Gutiérrez.
Tecnología y primeros registros satelitales
Para trazar un mapa de comportamiento de los animales, los investigadores combinaron vuelos de drones con trabajo directo sobre los ejemplares.
Los relevamientos aéreos permitirán contabilizar los individuos presentes en pleno invierno a lo largo de Cabo Dos Bahías, Isla Arce e Isla Rasa.
Además, fueron instrumentadas ocho hembras adultas: cuatro recibieron transmisores satelitales en Isla Rasa y otras cuatro en Isla Arce, utilizando dispositivos de seguimiento de última generación.
Los equipos envían diariamente a constelaciones de satélites las ubicaciones de cada ejemplar. Los primeros registros ya permitieron identificar distintos desplazamientos a lo largo de las costas patagónicas.
El rastreo detectó a dos individuos alimentándose cerca de la costa en la zona de Cabo Raso, mientras que otro de los animales regresó a Isla Rasa después de permanecer durante un par de días en aguas del norte de Bahía Camarones.
“Una de las hembras ya migró hacia el norte y en estos momentos se encuentra al sureste de la provincia de Buenos Aires, a 100 millas náuticas al este de San Blas. Es mucha la información que ya se va recopilando en tan solo unos pocos días”, relató Gutiérrez.
Trabajo conjunto entre el Estado, la ciencia y operadores locales
La expedición requirió la articulación entre organismos públicos, instituciones científicas y prestadores locales.
Las tareas contaron con los avales y permisos formales de la Subsecretaría de Conservación y Áreas Protegidas y de la Dirección de Flora y Fauna Silvestre de la provincia de Chubut.
También participaron guardafaunas del Parque Provincial Patagonia Azul y guardaparques nacionales de la Administración de Parques Nacionales (APN) pertenecientes al Parque Interjurisdiccional Marino Costero Patagonia Austral, quienes colaboraron con una embarcación y la navegación hasta Isla Arce.
Desde el ámbito académico participaron el doctor Martín Brogger, investigador del CONICET, y la doctora Florencia Grandi, en representación del Laboratorio de Mamíferos Marinos del CENPAT. Ambos trabajaron en los censos aéreos y en la obtención de los datos biológicos que serán analizados posteriormente.
La logística local estuvo a cargo de Viento Azul, operador náutico radicado en Camarones y especializado en salidas de observación de fauna. El prestador aportó su conocimiento de la navegación costera para trasladar al equipo y asistir las operaciones frente a las rompientes de Isla Rasa.
La campaña reunió así al sector científico, organismos gubernamentales y actores con experiencia en el territorio para producir información sobre la especie y sus desplazamientos en el Mar Argentino.
Cómo seguir a los lobos en vivo
La comunidad puede consultar online el recorrido de los lobos marinos de dos pelos equipados con transmisores satelitales:
Fotos de Lautaro Comesaña