Cada primavera más de 240 mil pingüinos de Magallanes llegan a la Reserva Provincial. Respetar los senderos, mantener distancia y no interferir en sus desplazamientos son cuidados esenciales.
Con la llegada de la primavera, las costas de Santa Cruz vuelven a recibir a uno de sus visitantes más esperados. Después de pasar el invierno en el mar, los pingüinos regresan a sus colonias para ocupar los nidos e iniciar un nuevo ciclo reproductivo. Entre los lugares más destacados de la provincia para ver, sobresale la Reserva Provincial Cabo Vírgenes que cuenta con más de 120 mil parejas que eligen la punta del continente por la gran riqueza de recursos que provee. Proteger el mar, por lo tanto, es imprescindible para garantizar que una de las colonias más grandes de latinoamérica siga funcionando.

La temporada de pingüinos comienza en septiembre, cuando los primeros adultos regresan para reencontrarse con sus parejas, acondicionar los nidos e iniciar la reproducción. Durante los meses siguientes tendrán lugar la puesta de los huevos, la incubación, el nacimiento de los pichones y sus primeras aproximaciones al mar.
Para los visitantes, la cercanía con los pingüinos exige una conducta responsable. Siempre se debe permanecer siempre dentro de los senderos habilitados, ya que fuera de ellos pueden encontrarse cuevas y nidos difíciles de advertir. Un paso fuera del recorrido puede dañar un refugio o interrumpir el desplazamiento de un adulto. En el caso de Cabo Vírgenes, la reserva cuenta con un nuevo mirador, senderos renovados y la Casa Alpina reformada.

Otro de los puntos importantes es que los pingüinos tienen prioridad. Si uno cruza el sendero, es necesario detenerse, darle espacio y esperar a que continúe. No hay que perseguirlo para tomar una fotografía, rodearlo, tocarlo, alimentarlo ni bloquear su camino hacia el mar o hacia el nido.
También es importante mantener una distancia prudente y reducir los ruidos. Los llamados fuertes, los movimientos bruscos, la música y el uso de drones pueden alterar el comportamiento de los animales durante una etapa en la que necesitan conservar energía. Las mascotas tampoco deben ingresar, porque su presencia puede ser interpretada como una amenaza. La visita responsable incluye llevarse todos los residuos, no retirar plumas, plantas ni ningún elemento natural y respetar las indicaciones del personal de la reserva.

Es importante destacar que la conservación de los pingüinos no termina en los límites del sendero. Aunque construyen sus nidos y crían a sus pichones en tierra, pasan gran parte de su vida en el océano. Allí encuentran el alimento necesario para sobrevivir y sostener el enorme esfuerzo que demanda cada temporada reproductiva.
Durante la crianza, los adultos realizan viajes periódicos desde los nidos hacia sus áreas de alimentación. De la disponibilidad de peces y de la distancia que deban recorrer depende que puedan regresar con suficiente alimento para sus pichones. Si las presas disminuyen o se alejan, los viajes se vuelven más largos, aumenta el gasto de energía y se reducen las posibilidades de completar exitosamente la reproducción.
Para continuar disfrutando de las colonias de pingüinos es imprescindible respetar las indicaciones al tiempo que mantener un mar saludable, prevenir la contaminación y los derrames, reducir los residuos plásticos, promover prácticas pesqueras responsables y proteger las áreas donde los pingüinos encuentran su alimento.
Fotos de Mario Cádiz