Las bajas temperaturas y las nevadas pueden limitar el acceso de los animales al alimento y poner en riesgo su condición corporal. Qué medidas recomiendan los especialistas para anticiparse a las contingencias del invierno patagónico y reducir pérdidas.
En el campo santacruceño, una nevada intensa puede cambiar el escenario en pocas horas. El frío es parte del invierno, pero cuando la nieve se acumula sobre los pastizales aparece uno de los principales problemas para la producción ganadera, y es que los animales pierden el acceso a su fuente habitual de alimento.
Frente a estas situaciones, anticiparse resulta fundamental. El Consejo Agrario Provincial (CAP) difundió una serie de recomendaciones técnicas para proteger los rodeos durante las contingencias climáticas y reducir la pérdida de animales, especialmente en períodos prolongados de nieve y bajas temperaturas.

Una de las principales herramientas es la suplementación de emergencia. Cuando las condiciones del campo impiden acceder al forraje, aportar alimento permite cubrir parcial o totalmente los requerimientos nutricionales de los animales, preservar su condición corporal y sostenerlos hasta que el recurso natural vuelva a estar disponible.
La rapidez con la que se actúa también puede marcar una diferencia. Si las condiciones climáticas dificultan el acceso al alimento, los especialistas aconsejan comenzar la suplementación cuanto antes, antes de que los animales sufran un deterioro significativo de su estado corporal.
Alimentar, pero también buscar reparo
La suplementación no es la única medida. Siempre que las condiciones lo permitan, otra alternativa es trasladar los animales hacia sectores más protegidos del establecimiento o hacia lugares donde exista una mayor posibilidad de que el forraje vuelva a quedar disponible rápidamente.
En ese movimiento hay zonas que conviene evitar. Los voladeros y sectores donde habitualmente se producen grandes acumulaciones de nieve pueden transformarse en una dificultad adicional para el ganado, tanto por la imposibilidad de alimentarse como por los problemas para desplazarse.
Las recomendaciones coinciden con los lineamientos difundidos por organismos técnicos nacionales frente a emergencias invernales en la Patagonia. El INTA, por ejemplo, señala que la suplementación de emergencia busca aumentar las posibilidades de supervivencia cuando la nieve impide acceder al pastizal. En el caso de los ovinos, entre las alternativas utilizadas aparecen suplementos fibrosos como el heno o el pellet de alfalfa, siempre dentro de una estrategia adecuada a las necesidades de cada establecimiento y categoría animal.
La prevención empieza antes de la nevada
Pero una parte importante de la respuesta se define antes de que llegue el temporal.
Contar con reservas forrajeras suficientes, prever cómo se realizará una eventual suplementación y procurar que los animales lleguen al período más exigente del invierno con una adecuada condición corporal son medidas que permiten enfrentar una emergencia con mayor margen.
Esto adquiere especial relevancia en Santa Cruz, donde las enormes distancias y las condiciones de los caminos pueden dificultar el traslado de alimento una vez instalada una contingencia.
El invierno de 2024 dejó una muestra de la dimensión que pueden alcanzar estos fenómenos. Durante las intensas nevadas que afectaron a la Patagonia, estimaciones difundidas por el INTA indicaron que cerca del 60% de la superficie de Santa Cruz llegó a estar cubierta por nieve, unas 14 millones de hectáreas, con alrededor de dos millones de animales en el área afectada.
Aquella experiencia volvió a poner sobre la mesa la importancia de disponer de alimento, identificar previamente sectores de resguardo y definir cómo actuar si los animales quedan aislados del pastizal.

Las recomendaciones difundidas ahora por el Consejo Agrario Provincial fueron elaboradas a partir de información técnica del médico veterinario Pablo Stürzenbaum y del Instituto de Promoción Ganadera (IPG).
En un territorio donde las condiciones pueden cambiar rápidamente, el objetivo es reducir la improvisación frente a una emergencia. Porque cuando la nieve ya cubrió el campo y el ganado dejó de acceder al alimento, cada día cuenta.