Emiliano Donadio, director científico de Fundación Rewilding Argentina, será parte de Sudamérica Salvaje Fest con una charla sobre el rol de pumas y yaguaretés en los ecosistemas el jueves 4 de junio a las 18:30 en el Teatro del Globo, en la Ciudad de Buenos Aires. “Muchas áreas han perdido esas especies, y con ellas también se perdieron procesos ecológicos fundamentales”, advierte.

En la cordillera de San Guillermo, un puma caza una vicuña. La escena podría terminar ahí, en el instante de la persecución y la presa caída. Pero en la naturaleza casi nada termina donde parece. Horas después, los restos de esa cacería alimentan a los cóndores andinos.


En Monte León, el movimiento del puma dibuja otro mapa. Las zonas que más utiliza son evitadas por los zorros y, en esos sectores, baja la depredación de nidos. En Iberá, el regreso del yaguareté también produjo cambios visibles. En algunas áreas, la reducción de carpinchos permitió la recuperación de pastizales y vegetación que venían siendo consumidos con intensidad.

Son escenas distintas, en territorios muy lejanos entre sí, pero unidas por una misma idea. Cuando vuelven los grandes depredadores, no regresa solamente un animal. También vuelven relaciones, movimientos y procesos que sostienen la vida de un ecosistema.

Ese será el eje de la charla que el Dr. Emiliano Donadio, director científico de Fundación Rewilding Argentina, brindará en la primera edición de Sudamérica Salvaje Fest 2026. El encuentro se titula “Depredadores tope: lo que gana la naturaleza cuando regresan” y será el jueves 4 de junio a las 18:30 en el Teatro del Globo, en la Ciudad de Buenos Aires.


“En términos generales, el regreso de los grandes depredadores ayuda a mantener ecosistemas más complejos, diversos y resilientes”, explica Donadio. “Puede generar cambios en el comportamiento, la abundancia y la distribución de otras especies animales, así como en el desarrollo de la vegetación, la circulación de nutrientes y la forma en que fluye la energía en el ecosistema”, señala.

Ese cambio puede aliviar la presión sobre la vegetación y favorecer la recuperación de ambientes degradados.

No siempre hace falta una gran cantidad de cacerías para que eso ocurra. “En muchos casos, ni siquiera es necesario que maten grandes cantidades de animales para generar estos efectos”, advierte. La sola presencia de un depredador modifica decisiones. “Las presas perciben ciertos lugares como riesgosos y evitan esos sitios o pasan menos tiempo alimentándose allí. Esto evita que ciertas áreas sufran un pastoreo intenso (…) también puede influir en cómo se mueve la fertilidad dentro de un ecosistema”.

En cuanto a los restos de las cacerías, Donadio explica que “las carcasas que dejan alimentan cóndores, caranchos, zorros, insectos y microorganismos”. En San Guillermo, ese vínculo es muy concreto. “La principal presa de los pumas son las vicuñas, y la principal fuente de alimento para los cóndores andinos son justamente los restos de vicuñas cazadas por pumas. En otras palabras, los pumas sostienen buena parte del alimento que consumen los cóndores”.

Emiliano Donadio – foto de Beth Wald


En Monte León, la influencia toma otra forma. “Las áreas más utilizadas por los pumas son evitadas por los zorros”, cuenta el investigador. Ese desplazamiento produce un efecto en cadena. “En esos lugares disminuye la depredación de nidos, por lo que los pumas terminan ‘protegiendo’ indirectamente a muchas aves pequeñas al reducir la presión de los zorros sobre sus nidos”.

“El rewilding propone una manera más proactiva y esperanzadora de pensar la conservación”, afirma. Durante mucho tiempo, explica, la conservación se apoyó en crear áreas protegidas en sitios relativamente poco impactados y esperar que la naturaleza pudiera recuperarse por sí misma. Ese camino sigue siendo importante, pero no siempre alcanza.

“Eso solo funciona plenamente cuando esas áreas todavía conservan todas sus especies clave, algo que rara vez ocurre con los grandes herbívoros, depredadores y carroñeros”, advierte. “Muchas áreas protegidas han perdido justamente esas especies, y con ellas también se perdieron procesos ecológicos fundamentales”.

“El rewilding busca recuperar esos procesos mediante la restauración activa de especies que ya no pueden volver por sí mismas”, explica Donadio. 


Para el investigador, el sentido de esa estrategia está en recuperar la funcionalidad. “El rewilding va más allá de la idea de ‘salvar lo que queda’. Propone restaurar ecosistemas completos y recuperar interacciones ecológicas que se habían perdido, devolviéndole funcionalidad y dinamismo a la naturaleza”.

Sudamérica Salvaje Fest no está pensado únicamente para especialistas, sino para públicos interesados en el cine, la aventura, la ciencia, la conservación y las historias que conectan a las personas con el mundo natural. “Estos espacios generan conversaciones mucho más cercanas y humanas”, sostiene. “Poder compartir experiencias cara a cara, intercambiar preguntas e ideas y discutir estos temas fuera del ámbito académico suele ser mucho más enriquecedor y movilizador para todos”.

La charla “Depredadores tope: lo que gana la naturaleza cuando regresan” será el jueves 4 de junio a las 18:30 en el Teatro del Globo, ubicado en Marcelo T. de Alvear 1155, Ciudad de Buenos Aires. Estará a cargo del Dr. Emiliano Donadio, director científico de Fundación Rewilding Argentina, y formará parte de la programación de Sudamérica Salvaje Fest 2026.
El festival se realizará el 3 y 4 de junio y reunirá proyecciones, conferencias y experiencias vinculadas con la naturaleza y la conservación. También habrá otras charlas durante sus dos jornadas, con inscripción previa. La programación completa y la inscripción a las conferencias están disponibles en la web oficial del festival, sudamericasalvajefest.com.ar. Las entradas para las proyecciones se consiguen a través de Ticketek.

Foto de portada de Franco Bucci

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