Cada 17 de mayo se recuerda el Combate Naval de Montevideo de 1814, la victoria en el Río de la Plata que dio origen al Día de la Armada Argentina y cambió el destino de la guerra por la independencia.
El 17 de mayo no es una fecha más dentro del calendario naval argentino. Ese día se conmemora el Combate Naval de Montevideo de 1814, una victoria patriota que puso fin al dominio realista en las aguas del Río de la Plata y permitió acelerar la caída de Montevideo, uno de los principales bastiones españoles en el Atlántico Sur. Desde 1960, por el Decreto Nº 5304, esa jornada fue instituida como el Día de la Armada Argentina.

La escena previa era compleja. Después de la Revolución de Mayo, buena parte de los marinos que respondían a la Corona española se concentró en Montevideo, donde funcionaba el Apostadero Español del Río de la Plata, Patagonia y Malvinas. Desde allí, los realistas mantenían una posición estratégica para intentar recuperar el control de los territorios revolucionarios. Hasta 1814 dominaron la Banda Oriental y los ríos interiores de la cuenca del Plata, mientras los patriotas apenas contaban con medios navales improvisados.
En ese contexto apareció Guillermo Brown. El gobierno de las Provincias Unidas organizó una nueva escuadrilla con el objetivo de neutralizar el poder naval realista en el Río de la Plata. La fuerza quedó bajo el mando de Brown y tuvo como nave insignia a la fragata Hércules. No era una flota poderosa ni consolidada. Había barcos adaptados, tripulaciones de distinta procedencia y una urgencia política y militar evidente. La revolución necesitaba controlar el río para cerrar el cerco sobre Montevideo.
Brown fue nombrado jefe de la escuadra el 1 de marzo de 1814. En menos de cien días tomó la isla Martín García, bloqueó Montevideo y derrotó a la flota realista en los combates de Montevideo y El Buceo. Según una publicación de la Facultad de la Armada, esa campaña despejó el río de naves realistas y mereció una valoración contundente de José de San Martín, que ya se encontraba en Cuyo. Para el Libertador, la victoria de Brown en aguas del Plata fue “lo más importante hecho por la revolución americana hasta el momento”.
El combate decisivo se extendió entre el 14 y el 17 de mayo. La escuadra realista, al mando de Miguel de la Sierra, salió de Montevideo para enfrentar a Brown. Las condiciones del viento retrasaron las acciones principales, pero el jefe patriota aprovechó su conocimiento de las aguas, desordenó la formación enemiga y la atacó hasta forzar su repliegue. Al día siguiente logró acorralar a los buques realistas contra la costa y consumar una derrota que resultó decisiva para la causa independentista.
El triunfo tuvo consecuencias inmediatas. La Armada recuerda que el Combate Naval de Montevideo puso fin al dominio español en aguas del Río de la Plata y permitió la caída de Montevideo, que fue tomada por el Ejército patriota el 23 de junio de 1814. La capitulación de la ciudad alteró los planes de reconquista españoles, porque los realistas perdieron una base clave en el Atlántico Sur.
Por eso la fecha no remite únicamente a una batalla naval. El 17 de mayo marca el momento en que la Revolución logró controlar un frente estratégico. Sin el dominio del río, Montevideo podía seguir abasteciéndose y sostener la presión sobre Buenos Aires. Con la victoria de Brown, el escenario cambió. El Río de la Plata dejó de ser una vía de amenaza realista y pasó a convertirse en una condición de posibilidad para nuevas campañas patriotas.
Brown no solo ganó una batalla. Ayudó a cerrar el dominio español sobre el Plata y abrió una etapa decisiva en el camino hacia la independencia.