El cóndor andino rescatado en la zona sur de Santa Cruz reapareció a más de 500 kilómetros de su liberación. El registro confirma el éxito del trabajo articulado entre el Estado, organizaciones ambientales y la comunidad científica.
El reciente avistaje del cóndor andino Walaq en el Cañadón del Río Pinturas, además de una buena noticia para la conservación. Tal como informó el Gobierno de Santa Cruz, es, sobre todo, la confirmación de que una red de trabajo sostenida en el tiempo puede marcar la diferencia para una especie emblemática de la Patagonia.
La historia de Walaq comenzó meses atrás, cuando personal de Gendarmería Nacional halló al cóndor en el Paso Fronterizo Río Mayo. A partir de ese momento, el Consejo Agrario Provincial coordinó el rescate y realizó el primer chequeo técnico, que permitió determinar que el ejemplar necesitaba atención veterinaria especializada.
Gracias a la articulación con la Fundación Bioandina, se organizó su traslado aéreo al Bioparque Temaikèn, donde atravesó un proceso de recuperación que demandó tiempo, seguimiento y cuidados específicos hasta estar en condiciones de volver a la vida silvestre.
Del rescate a la liberación
El regreso de Walaq a la Patagonia se concretó en la zona de 28 de Noviembre, con un trabajo clave de la organización Huellas Patagónicas. La liberación no fue solo un operativo técnico: incluyó acciones de educación ambiental que involucraron a la comunidad de la Cuenca Carbonífera y reforzaron el vínculo entre el cóndor andino y la identidad del territorio.
Ese acompañamiento comunitario fue parte del proceso que permitió que el ave no solo recuperara su libertad, sino que lo hiciera en un entorno social más consciente del valor de esta especie.

Un nuevo registro en el norte provincial
El reencuentro con Walaq se produjo recientemente durante una campaña de control del visón americano en el norte de Santa Cruz. Integrantes de la Fundación Macá Tobiano identificaron al cóndor gracias a su banda alar y registraron el avistaje a más de 500 kilómetros del sitio de liberación y a unos 170 kilómetros del lugar donde había sido rescatado originalmente.
El equipo dio aviso inmediato a la Dirección Provincial de Áreas Protegidas del Consejo Agrario Provincial, aportando un dato valioso para el seguimiento del ejemplar y para comprender mejor sus desplazamientos en el territorio.

El vuelo de Walaq vuelve a poner en escena algo que en Santa Cruz se construye día a día: cuando el Estado, las organizaciones ambientales y la ciencia trabajan de forma articulada, la conservación deja de ser un discurso y se transforma en hechos concretos.
Hoy, ese cóndor que necesitó ayuda humana para sobrevivir vuelve a surcar los cielos de la provincia, recordando que la recuperación de la biodiversidad también es una tarea colectiva.
