Certezas e incógnitas en la hoja de ruta de Macri
Ningún consumidor publicaría una solicitada para apoyar la baja de 17% a cero en los impuestos internos a celulares, televisores, monitores o motos de baja cilindrada. Esta redistribución de cargas apunta en los papeles a reducir gradualmente los costos empresarios para promover inversiones y empleos privados formales, a cambio de subir gravámenes a rentas y patrimonios -no precisamente de ricos, sino más bien de clase media- y productos "no saludables" (bebidas alcohólicas y azucaradas), una definición que en realidad depende de su grado de consumo individual. Parafraseando a Perón, suben por el ascensor los impuestos que aumentan o se agregan a la actual maraña tributaria y bajan por la escalera los que serán reducidos, progresivamente, en plazos de hasta cinco años. Esta asimetría temporal relativiza el argumento oficial de que las actividades afectadas por aumentos (o bajas, como el caso fueguino) de impuestos internos, se verán compensadas con menores cargas fiscales y laborales. Aun así, el proyecto estará incompleto hasta acordar con los gobernadores la reducción gradual -a la mitad- de las alícuotas de Ingresos Brutos, un impuesto que encarece todas las etapas de producción y comercialización; pero representa, en promedio, casi tres cuartas partes de la recaudación de las provincias. Por un lado, evitar que el elevado gasto público previsional (más del 40% del total nacional) crezca en 2018 por encima de la inflación, debido a la inercia de la mayor recaudación de este año y eleve el déficit fiscal. Por otro, contar con una masa de recursos para negociar con las provincias la redistribución de fondos coparticipables por la actualización del Fondo del Conurbano Bonaerense, hoy en manos de la Corte Suprema y que los gobernadores buscan reemplazar con un acuerdo político. Esto implica una gran inequidad y además otra distorsión en la política fiscal, ya que los ingresos de la Anses son reforzados con parte de impuestos nacionales coparticipables. Más difusa es su fuerte apelación a la austeridad fiscal y a no gastar más de lo que se recauda como regla no negociable. A nivel nacional, la reducción del gasto se apoya en el recorte de subsidios a la energía, a cambio de ajustes tarifarios para recuperar gradualmente en cuatro años el atraso acumulado en más de una década. *-*