Una gira por Francia y España permitió conocer de primera mano qué están buscando los compradores europeos. Langostino procesado y sin agregados, otros productos del mar y porciones listas para consumir aparecen entre las demandas que abren nuevas posibilidades para Santa Cruz.
No alcanza con tener langostino, merluza o centolla. Para vender más en algunos mercados europeos hay que mirar también cómo quieren recibirlos. Ese fue uno de los datos que dejó la participación santacruceña en encuentros del sector pesquero realizados en Francia y España, donde empresas argentinas pudieron reunirse con compradores y conocer qué productos tienen hoy mayor demanda.

El secretario de Estado de Pesca y Acuicultura, Sergio Klimenko, participó de la Argentina B2B Week | Seafood Edition France, en París, y posteriormente del Congreso Internacional Conxemar-FAO y la feria CONXEMAR, en Vigo. A su regreso, contó que uno de los pedidos que escucharon en Francia fue particularmente específico.
“Francia nos pidió puntualmente que el langostino sea pelado, desvenado, sin sulfito, sin ningún agregado químico, que sea natural”, explicó Klimenko en diálogo con la Subsecretaría de Producción y Contenidos. El interés no termina en el langostino. Según señaló, los compradores también consultaron por vieira, merluza y centolla, mientras que en el mercado de Rungis encontraron una demanda especialmente orientada hacia productos frescos.
No solamente importa qué se pesca
La experiencia en Vigo sumó otro dato sobre los cambios que atraviesa el consumo. Klimenko explicó que el mercado está buscando presentaciones más pequeñas y prácticas, alejadas de aquella compra de pescado en grandes cantidades para preparar en casa.
“Ahora lo están haciendo con porciones individuales, cosas que sean muy rápidas, que se calienten en un microondas: en cinco minutos podés estar almorzando o cenando”, contó.
Para Santa Cruz, esa tendencia plantea una discusión que empieza mucho antes de que el producto llegue a Europa: cuánto procesamiento puede realizarse en origen antes de exportarlo.

“Para nosotros lo importante es el valor agregado que tenemos que hacer desde aquí, desde origen, en los pedidos de merluza, de langostino, de la misma centolla”, sostuvo. Y agregó: “Puertas adentro de la Argentina tenemos que ir trabajando internamente para poder entregar ese producto que está pidiendo el resto del mundo”.
En otras palabras, la oportunidad no pasa únicamente por pescar y vender materia prima, sino por adaptar parte de la producción a formatos que hoy tienen demanda internacional.
Empresas santacruceñas frente a compradores franceses
En París, la modalidad permitió que las empresas argentinas se sentaran directamente con importadores, distribuidores y compradores franceses. Los empresarios permanecían en sus mesas y eran los potenciales compradores quienes rotaban para mantener reuniones individuales.
“Fue la primera vez que las empresas santacruceñas y argentinas se sentaron personalmente en una mesa, dentro de un marco comercial de la República Argentina y con el aval del Gobierno nacional, a hacer negocios frente a frente”, señaló Klimenko.
Según el funcionario, de esas reuniones surgieron pedidos y oportunidades comerciales. La delegación también recorrió Rungis, el gran mercado mayorista de alimentos ubicado en las afueras de París, para observar cómo se comercializan los productos frescos y qué características busca ese circuito. Parte de la información obtenida será compartida ahora con empresas de Santa Cruz que no participaron de la gira.
Klimenko adelantó que también se reunirá con el presidente de Santa Cruz Puede S.A.U., Gustavo Sívori, porque considera que la empresa provincial tiene posibilidades de desarrollar productos con esas características y, eventualmente, exportarlos.
“He sacado fotos, he traído filmaciones, he hablado con empresarios europeos, rusos, alemanes, algunos chinos, sobre el tipo de producto que están pidiendo”, explicó. La intención, agregó, es trasladar esa información “al resto del empresariado santacruceño que no pudo viajar”.


Puertos, empresas y una oportunidad que busca volver
La gira también sirvió para presentar ante potenciales inversores las condiciones de los puertos santacruceños y responder consultas sobre la actividad pesquera provincial. Klimenko aseguró que algunas empresas que habían dejado de operar en Santa Cruz ya regresaron y que otras analizan la posibilidad de hacerlo.
“Algunas ya volvieron y otras están mirando, no solo de reojo, sino con grandes expectativas para volver a operar en nuestros puertos”, sostuvo.
El impacto de ese movimiento, explicó, no termina en el desembarco de pescado. Una mayor actividad alcanza también a servicios y trabajadores vinculados con los puertos de Puerto Deseado y Caleta Paula. Para Klimenko, participar de los encuentros internacionales permitió mostrar esa realidad, pero también regresar con información que puede resultar más valiosa todavía: saber qué está dispuesto a comprar el mercado antes de decidir qué ofrecerle.
Santa Cruz ya tiene buena parte de la materia prima que Europa busca. El próximo desafío es lograr que una mayor parte del trabajo necesario para transformarla también pueda hacerse acá.
