Las poblaciones saludables que existen en la provincia permiten aportar animales a un proyecto que intenta devolver al guanaco a lugares del norte argentino donde desapareció. Los ejemplares recorrieron cerca de 3.000 kilómetros hasta El Impenetrable.

Aunque hoy resulte natural pensar en el guanaco como parte del paisaje patagónico, hubo un tiempo en que su presencia se extendía por buena parte de Argentina.

“En los últimos cien años se extinguió el guanaco que estaba en Chaco y su área de distribución en Argentina se fue reduciendo”, explicó Emanuel Galletto, Director de Restauración Terrestre Fundación Rewilding Argentina. Hoy, las poblaciones más saludables se encuentran en Patagonia, mientras que en otros puntos del país disminuyeron considerablemente.

translocación de guanacos


Por eso, llevar guanacos desde Santa Cruz hasta El Impenetrable no significa introducirlos en un lugar nuevo. De hecho, la intención es que la especie pueda regresar a un ambiente del que alguna vez formó parte.

Los animales que participan del proyecto salieron de Parque Patagonia, de las planicies ubicadas entre la Meseta del Lago Buenos Aires y Cañadón Caracoles. Fueron 30 ejemplares, trasladados en dos grupos, que recorrieron cerca de 3.000 kilómetros hasta llegar al Parque Nacional El Impenetrable.

En la región chaqueña quedan poblaciones muy pequeñas. Según explicó Galletto, entre Bolivia y Paraguay sobreviven apenas unos 200 o 300 individuos.

Por qué los guanacos salieron de Santa Cruz

Que haya muchos guanacos en Santa Cruz es parte de la explicación, pero no alcanza para decidir que algunos de ellos pueden ser trasladados a otro punto del país.

“Santa Cruz tiene una población de guanacos que va en aumento”, explicó Galletto. Para saber de qué lugares es posible retirar animales sin afectar a la población de origen, los equipos realizan censos y monitoreos todos los años.

“La selección de las poblaciones fuente se decide en función de la abundancia y de dónde el retiro de animales no afecte a la población original”, señaló. El seguimiento continúa luego de las extracciones para conocer cómo responde esa población.

translocación de guanacos


Hay además otras condiciones que hacen posible este tipo de manejo. “El terreno es abierto y la dinámica de la población en invierno, cuando se juntan grupos tan grandes, facilita el manejo de los animales”, explicó.

Al momento de seleccionarlos, también se intenta respetar cómo están conformados esos grupos. “Idealmente intentamos mover grupos familiares, donde tenés un macho con sus hembras y los chulengos”, contó. En los traslados se trabajó con animales subadultos y adultos y con una proporción cercana al 80 por ciento de hembras y 20 por ciento de machos.

Un viaje de 3.000 kilómetros

El traslado empieza con la captura de los grupos familiares. “Los animales ingresan arreados en moto a una manga, después pasan a un corral de acopio y de ahí suben al tráiler”, contó Galletto. El viaje hasta Chaco demanda entre 54 y 56 horas.

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El vehículo está preparado especialmente para transportar fauna silvestre, con ventilación y espacio para que los animales puedan acomodarse. Durante todo el camino son observados a través de cámaras y se realizan paradas periódicas para controlarlos de manera directa.

Pese a la distancia y las horas de viaje, Galletto destacó que los animales “demostraron ser bastante resistentes. No hemos tenido ninguna baja durante el viaje”.

Una vez en El Impenetrable empieza otro proceso: acostumbrarse a un ambiente muy distinto al santacruceño. “Durante los primeros meses cambian su pelaje adaptándose a las nuevas temperaturas”, explicó Julieta Mangas, responsable del proyecto guanacos, del proyecto Impenetrable.

También cambia lo que comen. El seguimiento permitió registrar que incorporaron a su dieta más de 30 especies de plantas, entre ellas frutos del monte chaqueño como la algarroba y el molle, y cactus como el ucle y la tunilla.

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Pero lograr que se adapten es solo una parte. Su regreso también busca recuperar el lugar que alguna vez ocupó la especie en estos ecosistemas. “Los guanacos cumplen roles importantes dentro de los pastizales”, señaló García. Consumen pastos y reducen la acumulación de material seco, redistribuyen nutrientes a través de sus heces y son presa de grandes depredadores como el puma y el yaguareté.

Hoy esos guanacos que salieron de las planicies de Parque Patagonia comen algarroba, molle, ucle y tunilla a casi 3.000 kilómetros de Santa Cruz. El objetivo ahora es que puedan establecerse, reproducirse y formar una población capaz de sostenerse por sí misma. De eso dependerá, finalmente, que el guanaco pueda volver a ser parte del paisaje chaqueño.

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