Investigadores buscan conocer el estado de la colonia de pingüinos de Magallanes después de la gran ola que en 2025 dañó parte de su área de nidificación. Con unas 120 mil parejas reproductivas, su futuro también depende de algo que no siempre se ve: la salud del mar.
Entre el 16 y el 18 de octubre, el Consejo Agrario Provincial, junto a la fundación Por el Mar, la Universidad Nacional de la Patagonia Austral (UNPA) y la WCS, realizarán un nuevo censo de pingüinos de Magallanes en Cabo Vírgenes. El relevamiento busca conocer el estado de la colonia que el año pasado registró 120 mil parejas reproductivas.
“Contar con información continua y actualizada es fundamental para una gestión efectiva. Esta colonia no es solo un hito biológico de gran relevancia regional, sino que fue precisamente el motivo fundacional que dio origen a nuestra área protegida. Si bien hoy la reserva resguarda una enorme diversidad de valores geográficos, históricos y paisajísticos que enriquecen nuestro patrimonio santacruceño, mantener un monitoreo a largo plazo nos permite conocer a fondo la especie, entender cómo evoluciona y cómo responde ante los cambios y las variables ambientales y antrópicas”, expresó Marisol Espino, Directora Provincial de Áreas Protegidas del Consejo Agrario Provincial.


Contar una colonia no significa recorrerla nido por nido. Cabo Vírgenes ocupa cerca de cien hectáreas y buena parte está cubierta por un denso bosque de arbustos. “Usamos métodos de muestreo estadístico. Hacemos un recorrido y contamos, en determinadas áreas, el número de parejas reproductivas o nidos activos, que es lo mismo”, explicó Esteban Frere, doctor en Ciencias Biológicas e investigador de la Universidad Nacional de la Patagonia Austral (UNPA) y WCS.
Para esta época, esos nidos deberían encontrarse ocupados por las parejas y, en muchos casos, contener ya uno o dos huevos. El trabajo permitirá estimar cuántas parejas están reproduciéndose esta temporada, cómo se distribuyen dentro de la colonia y, especialmente, conocer cómo respondió el lugar después de un episodio que modificó parte del paisaje.
Una ola que llegó cuando los pingüinos no estaban
Durante 2025, una ola de gran magnitud alcanzó Cabo Vírgenes fuera de la temporada reproductiva. No había pingüinos en la colonia, pero el impacto quedó marcado en el lugar donde regresan cada primavera para reproducirse y en el mirador que fue reinaugurado hace algunas semanas.
“Produjo un destrozo en los arbustos, en dos zonas muy grandes, un par de hectáreas, que son las que usan los pingüinos para nidificar”, explicó Frere.

“Queremos ver cómo sigue evolucionando respecto de ese fenómeno que ocurrió en 2025”. Pero para entender por qué una colonia de semejante tamaño pudo establecerse y mantenerse en ese extremo de Santa Cruz hay que dejar por un momento de mirar hacia tierra. Y es que hay que mirar el mar. Por su lado, Marisol Espino completó: “El monitoreo a largo plazo resulta clave para diseñar soluciones adaptativas según el contexto y determinar con precisión la necesidad de intervenciones oportunas basadas en evidencia sólida”.
Lo que sucede en el mar se refleja en tierra
Cabo Vírgenes reúne condiciones particulares que ayudan a explicar por qué tantos pingüinos eligen ese lugar para reproducirse.
“El estrecho de Magallanes, en el encuentro con el Atlántico, genera un área de alta productividad. Las aguas frías son muy productivas y hay grandes concentraciones de sardina fueguina, que es lo que comen los pingüinos”, explicó Frere.
Esa disponibilidad de alimento hace la diferencia. “Eso permite que la colonia sea tan grande y tan productiva. Es una de las más productivas entre las más de 60 colonias que hay a lo largo de la costa argentina”.
Por eso, mirar el estado de una pingüinera implica mirar mucho más allá de los límites de la reserva. En tierra es importante la conservación de los lugares de nidificación, la presencia de predadores y las condiciones que encuentran huevos y pichones. Pero todos, finalmente, dependen de encontrar alimento en el mar.
Frere conoce Cabo Vírgenes desde 1986 y comenzó a estudiar sus pingüinos pocos años después, cuando realizó allí su tesis doctoral. Casi cuatro décadas más tarde, sigue volviendo.



“Cada vez que vuelvo me genera mucha satisfacción, sabiendo que esa colonia que llevo casi 40 años visitando sigue en perfectas condiciones y tan productiva como siempre”, contó.
Esteban explica que los pingüinos de Magallanes necesitan un sitio seguro donde reproducirse, poner sus huevos y criar a sus pichones. Sin embargo, pasan gran parte de su vida vinculados al océano y dependen de él para alimentarse y lo resume de una manera sencilla: “Lo que pasa en el mar es lo que afecta en tierra”.
