No alcanza con decir que viene de la Patagonia. La Denominación de Origen Cereza del Valle de Los Antiguos busca certificar aquello que hace diferente a la fruta que crece en el noroeste de Santa Cruz: su tamaño, firmeza, dulzor y color, pero también un ambiente y una historia productiva que no pueden trasladarse a otro lugar. En 2027 aparecerán las primeras cajas con el sello.

Una cereza de casi tres centímetros de diámetro, con determinados niveles de firmeza, color y concentración de azúcar. Una fruta que crece en un valle donde el clima, el suelo y la latitud influyen en sus características y terminan diferenciándola de otras cerezas producidas incluso a partir de las mismas variedades.

Todo eso estará detrás del sello Denominación de Origen Cereza del Valle de Los Antiguos, Patagonia, que comenzará a verse en las cajas durante la próxima temporada.

El sello permitirá saber, primero, que esa cereza efectivamente fue producida en Los Antiguos. Pero también que cumple con una serie de características previamente establecidas.

Una de ellas es el tamaño. “Son cerezas que van a tener de 28 milímetros en más. En su diámetro más ancho, en torno a unos tres centímetros. Son calibres grandes”, explicó Aníbal Caminiti, gerente de la Cámara Argentina de Productores de Cerezas Integrados.

A eso se suman parámetros de color, firmeza y concentración de azúcares. Es decir que no cualquier cereza producida en el valle podrá llevar la identificación, sino que deberá cumplir con las condiciones definidas para la Denominación de Origen.

Y ahí aparece una pregunta interesante: si la misma variedad de cereza se planta en otro lugar, ¿el resultado es el mismo? No necesariamente.


Avanza la Denominación de Origen de la Cereza del Valle de Los Antiguos – Foto: argentina.gob.ar

Lo que hace el valle

Una misma variedad puede cultivarse en Mendoza, Río Negro, Neuquén, Chubut o Santa Cruz. La genética puede ser la misma. El resultado, no necesariamente.

“Se percibe distinto”, resumió Caminiti.

Parte de la explicación está en las condiciones ambientales del Valle de Los Antiguos. Las temperaturas más bajas modifican los procesos de desarrollo y maduración de la fruta y permiten que algunas etapas sean más prolongadas que en regiones cálidas.

También influye lo que sucede con los azúcares. Caminiti explica que en ambientes con temperaturas elevadas, la planta utiliza una mayor cantidad de esas reservas en sus propios procesos fisiológicos. En Los Antiguos, las condiciones son diferentes y eso termina expresándose en la fruta.

“Cuanto más al sur nos vamos, esos procesos se hacen más extendidos y le van confiriendo a esa fruta otras características que después apreciamos cuando la comemos, a nivel de la percepción en el paladar”, explicó.

Ahí empieza a entenderse por qué una Denominación de Origen no es solamente una etiqueta bonita sobre una caja.


El reconocimiento legal demandó más de tres años de estudios, trabajos y presentaciones ante la Secretaría de Agricultura de la Nación. Pero obtenerlo era apenas una parte del camino. “Una cosa es que se reconozca legalmente y salga el decreto que nos otorga la denominación de origen y otra cosa, es implementarlo”, señaló.

Durante la última temporada se puso a prueba un proyecto piloto con diez productores de Los Antiguos y los dos empaques de la localidad, Río Lara y la Cooperativa Agrofrutícola El Oasis.

Lo que había que comprobar era fundamental. Y es que aquello que promete el sello, pueda seguirse y garantizarse desde la chacra hasta la caja.

Había que garantizar, entonces, todo el recorrido de esa cereza hasta llegar al mercado. “Durante todo el proceso de traslado, selección y empaque, cierre de las cajas y comercialización, tenemos la obligación de garantizar ese proceso para las cajas que van a ir rotuladas como Denominación de Origen”, explicó, además deuna etiqueta, con códigos específicos de barra”.

Con esa etapa cumplida, el desafío ahora está puesto en cómo presentar esas cerezas ante el mundo. “En este momento estamos trabajando, formulando un proyecto para acceder al financiamiento vía la provincia de Santa Cruz y del CFI, para poder hacer el trabajo de marketing, de posicionamiento, definición de la identidad comercial visible de estas cajas con Denominación de Origen y poder empezar a promocionarlas, ponerlas en valor en los mercados”, contó Caminiti.


No competir por cantidad

Hay una cifra que explica buena parte de la estrategia. Del otro lado de la Cordillera está Chile, principal productor y exportador mundial de cerezas, con más de 600 mil toneladas exportadas durante la última temporada, según detalló Caminiti.

Intentar competir contra semejante volumen no parece demasiado razonable. “Nunca vamos a poder competir, y hablo a nivel Argentina, no solo de Los Antiguos, con volumen con Chile. Pero sí podemos competir si tenemos una estrategia de mercadeo diferencial”, planteó.

Ahí la geografía deja de ser una dificultad y empieza a convertirse en una ventaja.

El 90% de las cerezas que exporta Argentina proviene de la Patagonia y alrededor del 10% del total nacional sale de Los Antiguos.

“Eso lo tenemos que mostrar, lo tenemos que hacer saber, porque ese es el diferencial, ese es el plus que podemos poner en valor”, sostuvo.

Cerezas de buena calidad pueden producirse en Chile, Sudáfrica, Nueva Zelanda o Australia. Pero hay algo imposible de replicar. “Solamente de Los Antiguos pueden salir las cerezas de calidad oriundas de Los Antiguos, las más australes del mundo”.

Y así no se vende solo la fruta, sino también su procedencia.

Un producto que también cuenta un territorio

La Denominación de Origen incorpora, además, una dimensión que excede las características físicas de la cereza. Porque si todo dependiera exclusivamente del suelo y del clima, explicó Caminiti, estaríamos hablando de una identificación geográfica. En este caso hay otro componente, y lo conforman las personas que producen y la cultura construida alrededor de esa producción.

“La identidad la da en gran medida el contexto ambiental”, señaló. Pero inmediatamente agregó que también existe “un fuerte componente socioproductivo que hace a la cultura de la localidad de Los Antiguos, a la producción de años de los productores”.

El sello termina uniendo las dos cosas. Un valle y quienes aprendieron a producir en él.

También las condiciones extremas de la Patagonia juegan a favor desde el punto de vista sanitario. El representante de la Cámara cerezera explicó que en estas latitudes es mínima la necesidad de tratamientos especiales.

“Ya de por sí, cuando vendemos la cereza de la Patagonia, la vendemos diferenciando el alto estatus sanitario que tiene la Patagonia, que es un área libre de plagas y como tal la promocionamos en el mundo”.

Por eso cuidar las condiciones del territorio tampoco queda separado de la discusión productiva. Si una parte del valor de esa cereza nace precisamente de su ambiente, preservar ese ambiente es también preservar eso que la hace distinta.

Las primeras cajas

Si el proceso continúa según lo previsto, la próxima temporada marcará un punto de inflexión. “Sin duda, esta temporada que se va a iniciar, 2027, ya vamos a tener cerezas con rótulo de Denominación de Origen”, anticipó.

Mientras tanto, la mirada ya está puesta afuera. En octubre está previsto trabajar en Fruit Attraction Madrid para avanzar en acuerdos de distribución y promoción en Europa, un mercado con una larga cultura de valoración de las denominaciones de origen.

Después de más de tres años de trabajo para conseguir el reconocimiento y una temporada dedicada a poner a prueba el sistema, el próximo paso ya tiene fecha. En 2027, las primeras cajas de cerezas de Los Antiguos saldrán al mercado con un sello que permitirá identificar su origen y certificar aquello que las distingue.

Antes, en octubre, el sector buscará empezar a abrir ese camino en Europa, con presencia en Fruit Attraction Madrid y gestiones para avanzar en acuerdos de distribución y promoción. El objetivo es que Los Antiguos deje de ser solamente el lugar donde se producen algunas de las mejores cerezas del país y se convierta también en un origen reconocido por quienes las compran del otro lado del mundo.

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