Cada invierno, la Ruta Provincial 41 ofrece una postal diferente en el noroeste santacruceño. Entre montañas nevadas, bosques de altura y paisajes que cambian con cada kilómetro, la ruta  invita a vivir una jornada al aire libre en contacto con la naturaleza.

Aunque muchos viajeros recorren la Ruta Escénica 41 durante la primavera o el verano, el invierno le da una identidad completamente distinta. Para Gina Rodríguez, que junto a sus emprendimientos Huellas Patagónicas y Tobiano Expediciones, lleva adelante esta propuesta desde hace tres temporadas, esa transformación es justamente lo que más sorprende a quienes la visitan.

“La zona cambia completamente. La Ruta 41 ya es conocida por muchos viajeros, pero cuando llega el invierno y aparecen los bosques de ñires y lengas cubiertos de nieve, el paisaje se transforma por completo. Incluso quienes ya la conocían vuelven y sienten que están descubriendo otro lugar”

La excursión propone recorrer durante todo el día uno de los caminos más escénicos de Santa Cruz, ascendiendo desde la estepa hasta sectores de bosque andino patagónico, donde la nieve se convierte en la gran protagonista.


Una ruta que invita a mirar con otros ojos

Gina cuenta “durante el recorrido, vamos subiendo por una de las rutas más altas de la provincia. En muy pocos kilómetros cambia completamente el paisaje. Hay mesetas, montañas, glaciares, bosque andino patagónico con lengas y ñires, y las montañas nevadas acompañan durante todo el recorrido.”

“Por la buena relación que tenemos con los estancieros de la zona, en el camino también conocemos una parte de la vida cotidiana de las estancias y nos muestran cómo viven el invierno, cómo trabajan, cómo cuidan la producción y cómo transitan esos días de tanto frío. Es una experiencia que suma mucho al recorrido” cuenta Gina.

El paseo combina recreación, interpretación ambiental y momentos para compartir en familia. Desde el inicio del viaje, la guía va contando la historia del lugar, mientras los visitantes reciben una bitácora para registrar lo que más les llama la atención.

“Tenemos algunos lugares donde ya está preparada la actividad, donde armamos un sector de cocina rústico para hacer un guiso calentito, y donde hay trineos, juegos para toda la familia, caminatas por el bosque y actividades relacionadas con la naturaleza y los animales que habitan la zona”

El recorrido termina con una merienda elaborada con productos regionales. “Siempre tratamos de que se lleven un pedacito del lugar. Puede ser pan casero, dulces de cereza, alfajores artesanales… Son pequeños detalles que también forman parte de la experiencia”


Uno de los momentos especiales, es cuando llegan quienes “nunca vieron nieve en su vida. Cuando bajan de la camioneta y empiezan las primeras bolas de nieve entre los chicos, aparecen esas risas… Esa felicidad también la vivimos nosotros. Es muy gratificante acompañar ese momento.”

Incluso quienes ya conocen la Ruta 41 se sorprenden. “Capaz abajo no hay nieve y, cincuenta kilómetros más adelante, por la diferencia de altura, aparece un paisaje completamente distinto. Ese cambio siempre sorprende”

Qué tener en cuenta antes de salir

Gina recomienda que, por sobre todo se planifique el viaje con anticipación. “Nosotros les damos recomendaciones sobre cómo vestirse. Llevar un buen abrigo impermeable y el calzado adecuado hacen la diferencia. También les decimos que lleven el celular con batería y memoria libre, porque las fotos que se llevan son increíbles. La idea es conectar con la naturaleza. Durante el recorrido no hay señal y eso también ayuda a disfrutar realmente del lugar”

La Patagonia siempre tiene algo distinto para mostrarnos y sorprendernos en cada estación del año. @huellas.aventura.sur

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