A 23 años de su muerte, la trayectoria del militar y explorador argentino permanece asociada con la creación de bases, el impulso a la investigación científica y la expansión de la presencia nacional en el continente blanco.
El general de división Hernán Pujato murió el 7 de septiembre de 2003 en el Hospital Militar Campo de Mayo, a los 99 años. Su figura ocupa un lugar central en la historia antártica argentina por el desarrollo de un proyecto que buscó avanzar hacia el interior del continente y establecer allí una presencia permanente.

Nacido en Diamante, Entre Ríos, el 5 de junio de 1904, egresó del Colegio Militar de la Nación en 1924 y se especializó como integrante de tropas de montaña. En 1949 realizó cursos de supervivencia en condiciones de frío extremo y posteriormente presentó su Plan Antártico al entonces presidente Juan Domingo Perón.
Uno de los principales hitos de ese proyecto ocurrió en febrero de 1951, con la partida de la Primera Expedición Científica Argentina a la Antártida Continental. Tras arribar a bahía Margarita, el grupo de invernada construyó la Base San Martín, considerada entonces la estación científica más austral del mundo.

Pujato también promovió la creación del Instituto Antártico Argentino y la incorporación del rompehielos ARA General San Martín, el primero del país. La nave permitió trasladar personal, vehículos, víveres y materiales para la construcción de nuevas bases y refugios.
Más tarde encabezó la fundación de la Base Belgrano y participó en vuelos de reconocimiento hacia el Polo Sur. Esas exploraciones permitieron relevar y cartografiar regiones hasta entonces desconocidas, además de preparar el terreno para futuras expediciones argentinas.
Según la Fundación Marambio, estas acciones explican que Pujato sea recordado como el “Gran Explorador Antártico Argentino” y también como “el San Martín de los Antárticos Argentinos”. En 1981 fue designado comandante antártico honorario y recibió reconocimientos de distintas instituciones nacionales.
Por voluntad propia, sus cenizas fueron trasladadas en 2004 a la Base San Martín, la primera que había impulsado en el continente. Allí permanecen desde entonces, en uno de los lugares fundamentales de su trayectoria antártica.